(y 4)
Los tiempos narrativos en La Biografía Difusa de Sombra Castañeda, encadenados a la vez a otros tiempos discursivos que se regeneran a través de un tiempo-tope (a veces también perforado por el yo-narrante) y señalizado por el panegírico de Balaguer a Trujillo, quedan encadenados a la “Era” que éste protagonizó y a la conformación —organizada y registrada— del poblado de Barrero, sinopsis histórica del abandono europeo a la isla y de la estructuración de una cultura concreta, caribeña e insular.
Los protagonistas de la novela conforman una estructura-actante a través de la cual se constituyen las esferas de acción, las que por su condición mutante implican una práctica mágica que se extiende —como en todo nuestro proceso histórico—, a lo largo del texto, conformando un imbricante metalingüístico al que se suman las situaciones multitemporales que explican el sentido mágico —desde y— hacia una conexión pasado-presente, en donde la función poética estructura la unidad y relaciona las cadenas sintagmáticas y paradigmáticas
Texto eminentemente fantástico, la novela de Veloz Maggiolo representa un nuevo tipo de novela insular en que el rol protagónico lo adquiere la geografía y sus productos, bordeando los contornos isleños y produciendo una visión estructural de conjunto sobre las relaciones sincrético-simbióticas de nuestras etnias, que muchos historiadores y sociólogos se niegan a ver y lo que podría traducirse como la inmanencia de un solo pasado y un solo futuro. Esta señalización plantea —como modelo cultural— una posición de búsqueda a través de las metáforas como objetos analógicos.
Hasta este texto, la novela dominicana se había limitado a reproducir situaciones y traumas a través de modelos narrados en la literatura universal llegada al país, así como mediante la lectura abrumadora de las imágenes bombardeadas, implacablemente, por el cine y la televisión, ficciones y realidades exógenas que escapan a nuestro contexto geográfico-histórico.
Es difícil creer que, tanto el calco de los dramas y comportamientos exógenos, al igual que los fenómenos costumbristas petrificados en nuestra cultura, no sigan produciéndose en el país. Pero es indudable que la presión sobre la literatura dominicana de La Biografía Difusa de Sombra Castañeda deberá crear, si no un pattern, una profunda huella en nuestros productores culturales.
Claro, la narratología nacional no podría esquematizarse dentro de un molde de literatura fantástica, pero mi convicción no reside en el esquema, sino que trasciende lo estacionario y pretende internarse en la ejemplificación de un objeto cuya interpretación se apoya en la realidad social-regional. Porque, ¿quién lo duda? Esta es la diferencia entre el éxito de García Márquez sobre muchos escritores de la región, que olvidaron la trascendencia de la inclinación lúdica hacia lo endógeno, hacia los fenómenos imbricados en el pathos y los sincretismos caribeños.
Por eso, García Márquez colocó, como ejemplo de nuestros lenguajes estéticos, a Wilfredo Lam, quien alcanzó, reivindicó y proyectó en su pintura las voces caribeñas a través de una mímesis de excelencia.

