En República Dominicana el 70% de niños de 1 a 4 años, y el 63% en edades de hasta 14 años, han sido sometidos a métodos violentos de disciplina en el hogar, y entre 2018 a 2022, al menos 212 infantes y adolescentes fueron víctimas de homicidios intencionales, cifras alarmantes contenidas en un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Ese estudio también revela que más de 3,400 niños, niñas y adolescentes fueron acogidos en casa de protección entre 2018 y 2023, juntos con miles de mujeres víctimas de violencia, y en el ámbito de salud, los casos de maltratos físicos en menores de cinco años aumentaron cerca de un 45%.
Cubierto por tan dramático manto estadístico se constituyó la Red Nacional de Investigación sobre Violencia contra la Niñez y la Adolescencia, cuyo primer encuentro fue auspiciado por la Universidad Iberoamericana (Unibe), en el cual la rectora, Odile Camilo Vicent, instó a la academia a producir evidencia rigurosa, útil y oportuna sobre tan acuciante situación.
Tiene razón el representante de Unicef, Carlos Carrera, al advertir que sin información confiable, comparable y utilizada de manera estratégica, el país seguirá reaccionando tarde ante un flagelo que exige prevención, articulación institucional y una voluntad política que se traduzca en acciones concretas.
Los sistemas de protección a niños, niñas y adolescentes no cumplen su misión de prever, perseguir y sancionar formas de violencia contra los menores, al punto que ayer un afligido padre se encadenó ante la sede de la procuraduría general, en reclamo de explicación sobre las circunstancias en que falleció su hija en un albergue infantil.
Indigna, consterna y avergüenza el informe divulgado por Unicef que revela que siete de cada diez infantes entre 1 a 4 años sufrenhan sido sometidos a métodos violentos de disciplina y que más de seis de cada diez niños de hasta 14 años padecen maltratos físicos o disciplina humillante, lo que evidencia también crasa negligencia e indiferencia a nivel oficial.
No se tiene certeza de que en ese estudio de la agencia de la ONU se precisen estadísticas sobre los miles de niñas y adolescentes abusadas sexualmente que se convierten en madres tempranas sin que el Ministerio Público, Orden Judicial ni gobierno acudan en su auxilio, o sobre la creciente violencia en las escuelas.
Lo que ha dicho la Agencia de la ONU para la Infancia es que la violencia contra la niñez y la adolescencia en Republica Dominica persisten como un fenómeno estructural y cotidiano, una verdad del tamaño de una montaña que las autoridades están compelidas a reconocer y afrontar con la requerida voluntad política.

