Houston (EE.UU.). EFE. Muy pocos pensaban que el veterano Tom Brady, involucrado en el escándalo de los balones desinflados ilegalmente o “Deflategate”, iba a poder recuperar con los Patriots de Nueva Inglaterra su mejor momento de juego y mucho menos que el equipo llegase también al Super Bowl.
Ambas cosas han sucedido durante otra temporada de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) histórica para Brady, de 39 años, y los Patriots, dirigidos por el genio y «gurú» del emparrillado, el entrenador en jefe Bill Belichick, que tienen marca de 16-2.
Ambos estarán de nuevo juntos, en Houston, para disputar el séptimo Super Bowl como profesionales, y buscar el quinto título de campeones, si en la gran final de la edición número 51 consiguen vencer a sus rivales de los Falcons de Atlanta.

