Opinión

Breve que  te quiero breve

Breve que  te quiero breve

Mundo nuestro de cada día: Pororoca son las estruendosas olas de 5 metros del Río Amazonas. Se producen dos veces al año cuando las olas del océano Atlántico penetran hasta 20 kilómetros río arriba. Se trata de olas lodosas, llenas de troncos y de pirañas, lo que las convierte en las más peligrosas del mundo, cosa que no detiene a los más de 500 surfistas que se dan cita en la desembocadura del río para vivir la gran experiencia. El récord de viajar sobre una misma ola lo ostenta un brasileño que navegó 35 minutos sobre ella, recorriendo 12 kilómetros.

 

Durante los más calientes años de la guerra fría, Estados Unidos y la Unión Soviética realizaron por lo menos 20 pruebas nucleares en los límites de la atmósfera, con el objetivo de estudiar sus efectos en caso de una guerra nuclear. En Hawai cientos de personas contemplaban aterradores fogonazos enormes en el cielo. La gran altitud a la que fueron detonadas estas bombas, y su capacidad de provocar la aparición de auroras, llevó a bautizar a estas armas como bombas del arco iris.

El pez luna es considerado el animal más indefenso del mundo. Es un pez gigantesco, de dos toneladas de peso y más de 4 metros de longitud. Nunca reacciona a nada que lo rodea, dado que casi no tiene cerebro. Si es atacado se deja comer como si fuera las hojas de un árbol. Su aspecto rechoncho lo hace parecer un tanque a la deriva. Este pez colosal nace de un huevo diminuto, pero multiplica 20 millones de veces su peso en el curso de sus 70 años de vida.

Wellington Stuart narra en su autobiografía lo siguiente: cuando iba a ser ahorcado la soga se rompió. La silla eléctrica no funcionó el día de mi ejecución, cuando me llevaron a la cámara de gases no había gas, el paredón de fusilamiento no fue una opción porque había un solo fusil en toda la comarca. Irónicamente, al sufrir un mal intestinal fui inyectado con un remedio que casi me mata, por lo que estuve a punto de morir por inyección letal, un sistema de ejecución prohibido por ley.

El conquistador español Diego de Almagro fue quien inventó la frase “costarle un ojo de la cara”. Almagro perdió uno de sus ojos en su guerra contra los incas, cuando imponía un cerco a una fortaleza. Al presentarse ante el rey Carlos I, lamentó que el negocio de defender los intereses de la Corona le habían costado un ojo de la cara. Y  como siempre lo narraba de esta forma, la frase lo sobrevivió y llegó hasta nuestros días, aludiendo con ella algo peligroso o complejo.

Finalmente, un dato astronómico: si multiplicamos por 100.000.000 la altura de la pirámide de Keops en Egipto obtendríamos la distancia exacta entre la Tierra y el Sol, que son 149.400 millones de kilómetros. Los egipcios lo sabían, aunque nadie sabe cómo se las arreglaron para lograr cálculos tan exquisitamente exactos.

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El Nacional

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