Duelo de titanes: los dos volcanes con mayor impacto histórico, son el Vesubio y el Krakatoa. El primero en Italia, Europa, y el segundo, en una diminuta isla de Indonesia, Asia, que desapareció cuando ese volcán erupcionó.
El 24 de agosto del año 79, el Vesubio sepultó las ciudades de Pompeya y Herculano. Desde entonces ha erupcionado 8 veces, la última en el siglo 20, en 1944. Ha segado 200 mil vidas en 20 siglos.
La erupción del año 79 fue la primera registrada de cualquier volcán, provocando 4 maremotos constatados. El Vesubio ha estallado 24 veces más. Es uno de los volcanes más inquietos de todos los tiempos. Sus cenizas cayeron como lluvia ácida en Constantinopla, capital del Imperio Bizantino, a casi 1800 km. de distancia. Plinio el Joven describió la erupción, porque pudo presenciarla a distancia segura.
El Krakatoa desplegó su poder el 26 de agosto de 1844 con dos veces más poder que el Vesubio, generando 20 veces más energía que todas las bombas atómicas hoy almacenadas, matando 40 mil personas en un instante y 70 mil más por los 7 maremotos que desató. Arrasó 400 aldeas. El ruido del estallido dio la vuelta al mundo.
El Krakatoa se elevaba sobre la selva de una isla exuberante y proverbialmente hermosa. Se sabe que daba frutos en cantidad, miles de aves exóticas, grandes ríos y chorreras, mientras 25 mil aldeanos disfrutaban un paraíso con playas de aguas de intenso color turquesa. Pero la isla, de 40 km. cuadrados voló en mil pedazos, lanzando inmensas rocas a 2 mil km. de distancia. Un buque de guerra anclado en Sumatra, fue encontrado en 1901, lanzado por el volcán a la densa selva de una isla a 200 km.
Curiosamente, los dos volcanes más célebres realizaron 30 simulacros antes de erupcionar. Eran montañas sagradas. El Vesubio estaba dedicado a Hércules, por lo que la gente creyó que su dios estalló en furia. El Krakatoa rendía tributo a la diosa del mismo nombre, y se dijo que ella montó en cólera. Los dos tenían forma cónica casi perfecta. Ambos desastres ocurrieron en el mes de agosto, uno el día 24 y el otro el día 26, y, para colmo, casi a la misma hora. ¿No le parece asombroso?

