Opinión

Breve que te quiero breve

Breve que te quiero breve

¿Ha empezado la cuenta regresiva del cambio climático global? Es difícil dar una respuesta. Pero hay pistas que producen ecos que estremecen: en el mundo hay 20 millones de especies de animales, pero esta cantidad abrumadora de exponentes de la fauna apenas equivale sólo al 2% de todas las especies que en el mundo han sido. De modo que el 98% de las especies animales que ha poblado el planeta ya desaparecieron.

¿En que tiempo puede desaparecer una especie? El mamut se extinguió hace 10 mil años, incapaz de adaptarse al cambio climático de hace 10 milenios que se precipitó con fuerza sobre el planeta. Sin embargo, se han encontrado restos de estos grandes mamíferos con apenas 8 mil años de antigüedad. En una caverna de Alaska hay dibujos de mamuts plasmadas en la roca desnuda hace apenas 7 milenios. Los mamuts prosperaron durante 30 millones de años, pero perecen con las drásticas alteraciones climáticas que les impidieron adaptarse. En su época de esplendor los había por todo le mundo. Hace 10 mil años sólo quedaba un puñado. El cambio climático los fulminó.

Eso quiere decir que los animales no desaparecen súbitamente a escala humana. Empero, desde una perspectiva evolutiva el mamut fue literalmente barrido por un planeta revolteado. Lo mismo les pasó a los grandes mamíferos como el tigre dientes de sable y el mastodonte. Los dinosaurios no gozaron de mejor suerte millones de años atrás. Si lograron vivir exitosamente durante 220 millones de años, y desaparecen en menos de 3 mil años, a todas luces la suya fue una extinción muy precipitada.

Se ha determinado que en el curso de un millón de años pueden morir y nacer 400 mil ríos. Que las montañas no pasan de los 100 millones de años y, en fin, que los ecosistemas surgen y desaparecen a alta velocidad desde una escala geológica. El cambio climático puede desatarse a un punto tan virulento, que las sequías se tornen epidémicas y la extinción de animales se produzca con la contundencia y velocidad del efecto dominó. Que las costas mundiales queden sumergidas, que las cosechas se pierdan masivamente y las enfermedades se multipliquen sin control. Lo peor es que cuando el cambio climático acelera su dinámica, tiende a generar perjuicios colaterales que desatan problemas ambientales que no existían, haciendo que estos nuevas calamidades se comporten como funestos agentes multiplicadores. En lo que el hacha va y viene, sea consciente y cierre la llave, estamos atravesando una sequía brutal. Continuará.

El Nacional

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