Según el contactado Alex Collier, los mayas contemplaron el devenir de la galaxia de un solo vistazo, privilegiados de una increíble panorámica de 25 mil años que está a punto de concluir, dando inicio a un nuevo nivel de conciencia o de frecuencia, lo que nos elevará a la cuarta densidad en el 2012.
Los mayas tenían avanzados conocimientos en matemáticas y en astronomía, pero vivían en la edad de piedra. Se infiere, pues, que algo pasó a sus ancestros que llegaron a sumergirse en un apagón tecnológico. Algunos esgrimen que lo mismo padecerá nuestra civilización, destruida en sus avances por las emisiones que arroje el agujero negro súper masivo en el centro de la galaxia.
Al llegar el 2012, el sol se pondrá en línea de tales emisiones, que serán reflejadas a la Tierra, con un polvo plasmático severo que colisionará con nuestro campo magnético, provocando cataclismos.
Se habla de una tormenta geomagnética, entre otras furias globales a desatarse el 21 de diciembre de 2012, más terremotos que desfigurarán la Tierra, anunciados por sismos previos que se desatan, como Haití, Chile, Japón, Taiwán, con más de 200 réplicas en menos de 2 meses, un verdadero récord en la historia. Paradójicamente, ese mismo rayo sincronizador funcionaría como benevolente haz de luz, que producirá en el tejido del espíritu cambios supremos para gloria de nuestra especie.
También se habla de una marea de rayos gamma, que desatará cáncer masivo. Que veremos un cielo azufroso cual si fuera la marca de Satanás. Esto se está diciendo, pero no se deje confundir, porque vivimos la era dorada de la información chatarra, con fantasías a venderse como pulcra realidad. Por eso el rayo sincronizador ese se ha revestido de proverbiales destellos de bondad, y al momento siguiente es el mismo demonio. Los contactados proliferan, la televisión los consagrará, mientras los extraterretres vendrán a salvarnos, eso no lo dude. Usted sabe, Internet y Google lo aguantan todo.

