Maravillas de una estrella de neutrones: pueden ser del tamaño de una casa, sin embargo su masa es mayor que la del Sol, lo que significa que un trozo del tamaño de una cabeza de alfiler pesaría un millón de toneladas y atravesaría todo el planeta porque nada podría soportar su peso. ¿Puede imaginarse una estrella así? Pues existen por millones en el universo.
Su campo gravitatorio es unos dos billones de veces superior al terrestre, lo que significa que para escapar de su superficie, una nave debería alcanzar los 100 mil kilómetros por segundo, es decir, un tercio de la velocidad de la luz. Inversamente, cualquier pedazo de materia que caiga sobre la superficie impactará con esa misma velocidad, así que un ser humano que se dejase caer hacia la superficie generaría una explosión con una energía de 200 megatones. ¿Puede creerlo? Pues créalo que es verdad y ese destino le espera a nuestro Sol, una vez que agote todo su combustible nuclear.
Tan poderoso es el campo gravitatorio de una estrella de neutrones, que también afecta y distorsiona la luz a niveles que no podemos imaginar. Si pudiésemos viajar cerca de una estrella de neutrones, veríamos sus dos polos, el norte y el sur, al mismo tiempo aunque estuviésemos parados en el ecuador. Además, la gravedad no sólo distorsiona la luz, sino que también hace lo mismo con el tiempo: en la superficie de esta estrella singular el tiempo transcurre un 30% más despacio que en la Tierra. ¿Puede su mente entender semejante locura? Pues acéptelo, aunque su sentido común diga lo contrario, ya que se trata de una estrella que dejó de brillar y toda su estructura está colapsada.
Las estrellas de neutrones giran sobre su propio eje, hasta a 70 mil kilómetros por segundo. Se aceleran tanto, que emiten chorros de radiación como cañones que disparan rayos gamma a millones de kilómetros. Lo que percibimos en la Tierra son pulsos de brillo que se repiten con un período muy exacto, lo que se conoce como «efecto faro». Por eso se les denomina «pulsantes». Es lo que hacen, pulsar desde la lejanía. ¿Le pareció incomprensible? Pues no es nada comparado con lo que la estrella de neutrones se habrá de convertir: ¡en un agujero negro!

