Reducir la historia geológica de la Tierra (4600 millones de años) a la escala de un año supone dividir ese periodo en 365 partes. Cada día representaría unos 12.6 millones de años. Con esta escala, la vida surge a finales de marzo. En la tercera semana de noviembre ocurre la expansión cámbrica. En la segunda semana de diciembre ocurre el dominio de los reptiles, que se mantiene hasta el 26 de diciembre. El 31 de diciembre a las 15 horas surgen los primeros hombres. La agricultura surge en el último minuto del año. En esta escala, la aparición de las computadoras ocurrió hace una centésima de segundo.
Para viajar a Andrómeda, la galaxia más cercana a la nuestra, necesitaríamos 2.400.000 años, en una nave que viajara a la velocidad de la luz (algo menos de 300.000 Kilómetros por segundo). A bordo de un avión comercial demoraríamos más de 8 mil millones de años. Esta galaxia es el objeto celeste más lejano visible por el ojo humano. Seguramente hay formas de viajar en el espacio, que aún desconocemos, que reducen las colosales distancias.
La Tierra es un imán, con sus dos polos Norte y Sur. Por eso, la aguja magnética de una brújula, que es otro imán, se orienta siempre en igual dirección. El polo Sur apunta al Norte y viceversa. La fuerza magnética de la Tierra se debe a que, al girar, hace girar su núcleo formado por hierro fundido que conduce la electricidad y produce un gran campo magnético.
Los polos magnéticos de la Tierra no son fijos y varían lentamente. Actualmente el polo Norte está situado en la región ártica canadiense. En un pasado muy lejano, el polo Norte magnético estuvo situado en la Antártida (polo Sur actual). Estas modificaciones son hoy día un misterio y por tanto bastante impredecibles y el cambio completo de los polos parece requerir unos 5000 años. Posiblemente para el año 2300, el polo norte podía estar a la altura del ecuador.

