Opinión

Breve que te quiero breve

Breve que te quiero breve

¿Para qué sirve el lóbulo de la oreja? Para comenzar, expertos sugieren que nuestros ancestros podían mover las orejas a voluntad hace menos de un millón de años, como los gatos y perros, pero se atrofiaron con el tiempo.

El lóbulo de la oreja es un equilibrador de la energía que se genera en el centro del cerebro y que a modo de bobina eléctrica de alta intensidad, produce un campo magnético que disipa la energía negativa creada por la propia conciencia de nuestros más bajos pensamientos.

Esa investigación condujo a profundizar en la carga positiva y negativa que tienen las palabras, por ejemplo, mucha gente suele usar mucho la palabra “Maldito” en sus conversaciones cotidianas, sin saber que sobrecarga sus pensamientos de energía negativa.

La aurículoterapia demuestra que en la oreja está la figura de un bebé a punto de nacer, es decir un feto en forma invertida, por lo que el lóbulo de la oreja sería la cabeza de ese bebé.

Una vieja creencia proclama que el lóbulo de la oreja indica la hora en que uno nació, cuando el lóbulo de la oreja está libre (colgando), uno nació de día, mientras que cuando está pegado a la cara, sin que sobresalga su bultico, uno nació de noche.

Obviamente, continuando la «teoría», si el lóbulo está a la mitad, ni una cosa ni otra, las horas eran de madrugada o al anochecer cuando uno nació.

Lo cierto es que el humilde lóbulo es el templo de los aretes, sin los cuales las féminas, y ahora inclusive muchos hombres, estarían incompletas o no serían felices.

Finalmente, sin el lóbulo, los niños jamás habrían sido halados por allí para reprender su pequeña malicia.

El Nacional

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