Todo sobre el monumento de piedra de Stonehenge, en Inglaterra: fue construido en cuatro fases hace 5 mil años, con piedras de diferentes orígenes. Algunas provienen de sólo 20 kilómetros al noroeste, otras a más de 200 kilómetros del lugar Stonehenge, y algunas más a 450 kilómetros. Las misteriosas piedras azules vendrían de Irlanda. Cada monolito pesa 58 toneladas.
¿Cómo pueblos de fines del Neolítico, sin máquinas, ni ruedas, ni poleas, pudieron traer tales cargamentos tan pesados con medios primitivos? ¿Y por qué haber ido tan lejos en busca de bloques de diferentes rocas? ¿Cómo elevaron rocas tan pesadas para colocarlas horizontal y matemáticamente bien alineadas con respecto a su entorno y con relación a ciertos objetos en el cielo? Son preguntas carentes de respuestas.
El emplazamiento de Stonehenge fue elaborado según un plan extremadamente preciso, con un trazado circular de 4 anillos concéntricos que ocupan 2,600 hectáreas.
Quizás se trató de un observatorio astronómico o una máquina calculadora gigantesca de una precisión sorprendente o un captador de mensajes y energías del universo. ¿Quién diseñó esta construcción de 35 piedras gigantescas que danzan puntualmente en un juego de luces y de sombras en los solsticios?
Cada año llegan un millón de turistas para asombrarse de esta maravilla, que junto a 12 centros megalíticos similares en toda Europa los empujan a preguntarse: ¿Será que en la antigüedad hubo una sabiduría que se perdió en el tiempo, que permitió construcciones colosales levantadas mediante energías que hoy desconocemos? Se sugiere un cierto magnetismo que haría levitar las piedras mediante quién sabe qué procedimiento, pero que fue el que permitió otras grandes construcciones como las pirámides de Egipto. La respuesta aún aguarda en la sala de espera del doctor interrogante.

