Todo sobre las olas: el potencial de las olas es de unos 4.000 gigavatios. Si utilizásemos solamente el 10% de su energía, cubriríamos el 100% de la demanda energética global. Los tsunamis son su expresión máxima, el golpe de autoridad neptuniano de las perpetuas olas marinas, que si se pudiese capturar la energía que un solo maremoto desata para llevar energía eléctrica a las ciudades, Santo Domingo aseguraría su demanda por los próximos 50 años.
Así como la energía eólica es la producida por el viento, la energía undimotriz es la obtenida a partir del oleaje. Las olas más salvajes del mundo están en Waimea, Hawái, de 8 a 12 metros de altura, que atraen 200 mil surfistas al año. Son consideradas tubos perfectos de agua, que permite galopar sobre ellas, a lomo de tabla a 75 Kilómetros por hora. El fotógrafo de olas Clark Little, es un surfista que se especializado en fotografiar olas gigantescas en rapidísima secuencia a 15 fotos por ola. Sólo existen 26 fotógrafos de olas y 38 grandes pintores especializados en ese motivo.
Los tiburones usan mapas mentales para nadar, en ocasiones siguiendo la dirección de la energía de las olas en altamar, factor que alimenta su control sobre la información que les suple el campo magnético de la Tierra. Científicos estadounidenses llegaron a esta conclusión tras analizar datos provenientes de tiburones tigres a los que se les había colocado transmisores acústicos, mismo recurso natural que siguen delfines, ballenas y cientos de animales marinos más.
La bioluminiscencia es un mágico efecto natural de olas que brillan con una intensa luz azul en plena noche. En el pasado la gente quedaba fascinada y desconcertada por tanta misteriosa belleza. Hoy se sabe que el peculiar efecto lo causan millones de organismos microscópicos bioluminiscentes, que producen una reacción luminosa cuando, arrastrados por las olas, alcanzan su cresta. Síntesis: los océanos han bailado su incansable ir y venir de las olas durante 3 mil millones de años. Y seguirán su danza perpetua cuando el hombre no sea más que una pálida sombra apenas perceptible en la memoria geológica del planeta. Las olas renuevan la oxigenación marina, y son producidas a control remoto por el viento, y la atracción gravitacional del Sol y la Luna.

