¿Rayos en forma de pelota? En el siglo VI San Gregorio de Tours observó horrorizado cómo una bola de fuego de brillo cegador aparecía en el aire encima de una procesión de dignatarios civiles y religiosos, durante la consagración de una capilla. La visión era tan terrible que toda la procesión se arrojó al suelo.
Como no existía una explicación razonable, supuso que se trataba de un milagro. Leonardo Da Vinci las describe como fuerzas inexplicables. Newton teorizó llamándolos Rayos-bola.
Son uno de los fenómenos más polémicos de las ciencias de la atmósfera, que ya fueron fotografiados y filmados, mientras flotaban en el aire durante las tormentas y ocasionalmente ingresando por las ventanas. Según un informe, una bola de fuego roja de unos 60 cm de diámetro excavó una zanja de más de 90 metros de longitud y un metro de profundidad en una superficie blanda, cerca de un arroyo, y después arrancó, literalmente, otros 23 metros del lecho del arroyo, exhibiendo una enorme potencia.
Algunos expertos sugieren que son burbujas incendiadas de gas inflamable capaces de atravesar paredes sólidas. Una sugerencia aún más rara indica que están compuestas por diminutas partículas de antimateria.
Se ha dicho que las tormentas actúan como gigantescos aspiradores, que absorben partículas de polvo de antimateria. Cuando ésta entra en contacto con la materia normal es aniquilada gradualmente, liberando su energía en forma de bola de fuego.
Las bolas luminosas son tan misteriosas ahora como cuando se empezó a hablar de ellas hace más 1500 años, y constituyen un fenómeno para el que todavía no se ha encontrado una explicación racional, causantes, además, de 38 casos fatales en los 5 continentes, perfectamente bien documentados por la prensa.

