Las opiniones sobre el discurso del Presidente Fernández, el pasado 27 de febrero, han estado sobre el tapete durante toda la semana. Los juicios, en su mayoría de rechazo, han sido tan diversos que resulta difícil hacer un enfoque diferente.
Ya todo se dijo.
Y como una noticia saca a otra de los espacios de los medios escritos y electrónicos, a partir de hoy la gente estaría hablando de la Convención del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, acontecimiento que ha creado grandes expectativas en la población dominicana.
Sin embargo, no quiero pasar por alto los limitados cambios que hizo el jefe de Estado en su gabinete.
Sobre todo me llama la atención la destitución de Franklin Almeyda y José Tomás Pérez, dos precandidatos presidenciales cuyas aspiraciones estaban condicionadas a la no repostulación del primer mandatario.
La primera lectura que saco a esas dos destituciones es que el presidente Leonel Fernández no buscará la reelección, porque las brechas o vías legales están cerradas; y la segunda es que no les perdona a los dos el atrevimiento de aspirar al cargo que él ocupa.
Posiblemente el presidente de la República pretende enviar otro mensaje. Un mensaje ético: prevenir el uso de recursos públicos en los precandidatos de su partido.
¡Qué hermoso ejemplo!
Pero el que se inclina por esa hipótesis, bien debería preguntarse: ¿Y por qué Leonel Fernández no tomó una licencia en el año 2008, cuando buscó con éxito la reelección presidencial?
En el año 2008, Leonel Fernández se quedó en el cargo, haciendo uso y abuso de los recursos del erario, poniendo un ejemplo muy pobre desde el punto de vista ético.

