Con una voz susurrante que no viene al caso identificar, aquella figura pública amiga me dijo a través del teléfono: me divorcio, ese es un buen título para mañana, sin lugar a dudas, usando un momento que debía ser difícil para su familia como una simple estrategia para publicitarse.
Los años pasaron y todavía hoy suelo verlo con su esposa de aquel tiempo y me pregunto si en realidad se iba a divorciar, o era un bulto más para acaparar páginas en los diarios y buscar comentarios en radio y televisión.
En ese tiempo no habían caído en el ridículo los famosos bultos que se inventan muchos artistas para ponerse sobre el tapete, cuando nadie habla de ellos, o cuando quieren salir en los medios motivados por la salida de un disco o una producción nueva. Hoy ya nadie cree en muchos comentarios que los mismos protagonistas ponen a rodar, pero quedan los recuerdos de los más sonados embustes que dicen algunas personalidades para que se les recuerde. Si se busca fuera del país, sin duda la más bultera es la cubana Niurka Marcos, quien ha basado su carrera en escándalos que hasta han sacado a flote en detalles, su vida sexual, solo para sonar, sonar y sonar. Hoy en día por ejemplo, dice tener un apasionado romance con el cantante cubano Eduardo Antonio, que todo el mundo cree homosexual y a quien sus gestos femenino suelen traicionarlo en público.
Los de aquí no se quedan
En nuestro país no pocos recurren a este tipo de trucos, recordándose como uno de los buenos, que nadie creyó, aquel de la anunciada boda de la ex reina de belleza Ruth Ocumárez y el estilista Sixto Nolasco. También de amores, hay quienes dicen que el novio que mostró Nikauly de la Mota en los premios Casandra, también fue un bulto, porque nadie lo ha visto más desde entonces.

