El Ayuntamiento del Distrito Nacional, al referirse a las importadoras de la calle José Martí, advirtió hoy que no permitirá el uso de toldos, maniquíes y exhibidores en las aceras, porque obstaculizan el libre tránsito de los peatones.
El director de Comunicaciones y Relaciones Públicas del cabildo de la Capital, José Miguel Carrión, al referirse al tema fue enfático al aclarar que en la calle José Martí se están retirando los maniquíes, exhibidores y los toldos que contaminan el espacio y no desalojando a los importadores.
Dijo que no es posible que en los actuales momentos actuales todavía estos negocios obstaculicen el transito de las personas ocupando las aceras con esos objetos.
Argumentó que debido a que las aceras están ocupadas en la calle José Martí, los transeúntes son presas fáciles de los carteristas y ladrones por el poco espacio que les queda para transitar.
Explicó que en esa y otras vías de la capital la corporación edilicia de la capital quiere letreros amigables con el medio ambiente.
Sobre las protestas, Carrión expresó que estas se deben a que cada quien quiere hacer lo que le baja la gana en el Distrito Nacional.
Deploró que los importadores que escenificaron las protestas ayer arrojaran desperdicios en la calle para similar que el cabildo no recoge los desperdicios.
Sin embargo, informó que los importadores de la calle José Martí, pidieron un compás de espera al cabildo de la Capital con la finalidad de ellos hacer una propuesta para resolver la situación en esa vía.
José Miguel Carrión sostuvo que estos momentos se está a la espera de que los importadores presenten la propuesta al ayuntamiento para luego será analizada por la corporación edilicia.
Ayer más de 500 negocios de la calle José Martí cerraron sus puertas, quemaron neumáticos y lanzaron desperdicios a las calles en protesta por las medidas del ayuntamiento que busca despejar la zona.
Los propietarios de importadores realizaron protestas los días lunes y martes, pero ayer los agentes de la Policía Nacional respondieron con disparos y bombas lacrimógenas y apresaron por al menos una docena de jóvenes, que luego fueron despachados.
Además del cierre de todos los negocios de la José Martí, los establecimientos de las calles adyacentes, desde la avenida 27 de Febrero hasta la calle Federico Velásquez, despacharon sus empleados.

