El gasto público es uno de los aspectos que plantean preocupación para 2015. Tratándose de un año preelectoral, la preocupación es más obvia. Al menos la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (Anje) ha calificado de indignante el uso inadecuado de los recursos estatales y exigió al Gobierno mejorar la calidad del gasto público.
Nóminas escandalosas como la de la Cancillería, los 178 millones de pesos que invirtieron los diputados en electrodomésticos, el barrilito de los senadores y entelequias que solo se explican en interés del clientelismo político se citan como expresiones del uso inadecuado de los fondos públicos.
La presidenta de Anje, Biviana Riveiro, advirtió que la baja calidad del gasto es un factor que afecta el desarrollo económico y social, así como la estabilidad del clima de inversiones. Como las autoridades se ufanan de poner los oídos en el pueblo para gobernar, tienen, pues, que prestar atención a observaciones como la formulada por la presidenta de Anje en torno a la calidad del gasto.

