Por ingenuidad o por conveniencia todavía hay personas que de forma pública aseguran que el presidente Danilo Medina no optará por una nueva reelección y que el partido oficial acudirá unido a las elecciones.
En el PLD no hay tal unidad ni puede haberla, se producen negociaciones forzosas. Y Danilo no tiene otra alternativa que buscar la reelección, pues ninguno de sus ministros y demás aspirantes aseguran victoria sobre Leonel Fernández.
A pesar de los escándalos de corrupción y el desgaste natural, después de casi ocho años de gobierno, Medina sigue siendo el político dominicano mejor valorado por el electorado nacional, conforme a las encuestas. Es un escenario favorable que el presidente no desaprovechará.
Se habla del impedimento constitucional que obstaculiza al presidente optar por otro período, pero ese impedimento también lo tenía hace cuatro años se reformó la carta magna y se superó el inconveniente. Ahora tiene el mismo camino para viabilizar sus ambiciones, aunque también se podría apelar a cualquier subterfugio a través del reformado Tribunal Constitucional.
Más que la permanencia en el poder y los grandes privilegios el problema del presidente es el temor a persecución político judicial al salir de la Presidencia, pues hay sobrados argumentos para el procesamiento penal. Si gana el PRM tendría problema, pero el problema es 20 veces mayor ante un eventual retorno de Leonel Fernández.
Leonel Fernández tiene poder militar, económico y político y este último es mucho mayor de lo que se percibe, pues en el mismo PLD y en el mismo gobierno hay una franja que le ofrece un apoyo silente circunstancial.
No se vislumbra a ningún aspirante, dentro del peledeísmo, capaz de derrotar al antiguo presidente, dato corroborado por el grueso de los estudios de opinión, lo que coloca a Danilo Medina en una especie de “callejón sin salida”, que lo lleva a dar el frente y presentarse de nuevo como candidato. Y dada la personalidad de Leonel no se descarta que termine negociando para retener la presidencia del partido y cierta cuota de poder municipal, legislativo y la propia vicepresidencia de la República.

