Opinión

Campaña 16 días activismo

Campaña 16 días activismo

Los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, una campaña internacional, con veinte años funcionando en el mundo, entre el 25 de noviembre, Día Internacional en contra la violencia contra las mujeres, y el 10 de diciembre, Día Internacional para los Derechos Humanos, vincula la violencia contra las mujeres y los derechos humanos de manera simbólica y recuerda así que la violencia contra las mujeres constituye una violación de derechos humanos.

El período de los 16 días incluye también al 1 de diciembre, Día Mundial de Lucha contra el SIDA, y el 6 de diciembre, el aniversario de la Masacre de Montreal, que recuerda el asesinato de 14 jóvenes mujeres estudiantes de la Universidad de Montreal, asesinadas en 1989, por Marc Lepine, un misógino violento de 25 años.

En los primeros años de la campaña, las activistas de los 16 Días llamaron a las Naciones Unidas a colocar los problemas de los derechos humanos de las mujeres en la agenda de la Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos, realizada en junio de 1993 en Viena, Austria. Antes de la apertura de la conferencia habían recopilado medio millón de firmas de 124 países y en 23 idiomas. La petición ayudó a incorporar en la Declaración de Viena que los derechos humanos de las mujeres son derechos humanos y que la violencia contra las mujeres es una violación de derechos humanos.

Desde entonces, el marco de los derechos humanos ha sido empleado en niveles nacionales e internacionales como enfoque para enfrentar el fenómeno de la violencia basada en género, fundamentándose en  la dignidad, como base central de los derechos humanos en la protección y la promoción de la dignidad humana. En la universalidad, porque los derechos humanos son para todas las personas. En la igualdad y la no discriminación. En que deben ser considerados como una unidad indivisible que comprende los derechos políticos, sociales, económicos, culturales y colectivos sin que puedan dividirse. En que todos esos derechos están interrelacionados.

Además, en la responsabilidad de los gobiernos, ya que los derechos humanos no son un regalo que puedan negar o aplicar a algunas personas y no a otras, así como también, en la responsabilidad de los particulares que también violan los derechos humanos de las mujeres.

En la República Dominicana, ni el gobierno ni las empresas y los particulares, rinden cuentas y mantienen las tradiciones y éticas culturales que colocan a las mujeres en posición subordinada.

¡Veinte años de reclamos y miles de mujeres muertas violentamente, no han sido suficiente para la conciencia!

El Nacional

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