Las bocinas aseguran que existe una orquestada campaña de difamación e injuria contra el presidente Leonel Fernández. Pero no dicen quién o quienes han pagado para acabar con el mandatario. Tampoco citan los medios que promueven el malsano plan. No dicen las bocinas del Palacio Nacional, ni de las radio, televisión y prensa escrita, si la campaña de difamación e injuria proviene de un partido, de organizaciones civiles o de grupos empresariales.
El presidente tiene dominio absoluto de los poderes del Estado (incluyendo los poderes fácticos).
La mayoría de los medios están al servicio del presidente, que no en balde invierte más de ocho mil millones de pesos al año en prensa y propaganda. La cúpula de la Iglesia forma parte del coro angelical que cuida celosamente la imagen del gobierno y del Presidente.
En el PLD no hay oposición. Todos los dirigentes guardan silencio. O se escoden en viejas tácticas políticas para preservar algún protagonismo futuro. Para evitar problemas internos, el presidente compró o corrompió a la mayoría de los dirigentes del Comité Político y del Comité Central. Con los dirigentes medios hizo lo mismo a través del Peme, las nominillas, los cofrecitos, los barrilitos y otros programas. El PLD fue secuestrado y corrompido.
Como puede verse, no hay maneras de que un plan de difamación e injuria esté en marcha para desacreditar al presidente. No podría tener éxito.
Lo que sucede es que el auge del crimen, el delito, la corrupción y el narcotráfico, es muy obvio. Ya no es posible seguir ocultándolo con un manto de silencio y miedo.
Cuando Hugo Tolentino habló de un Narco-Estado no dijo nada que no supiéramos todos. Sólo tuvo el coraje de decirlo con la autoridad. Dicen que una golondrina no hace verano. (Pero lo anuncia).
Las bocinas del gobierno cuando denuncian un plan macabro, no hacen más que justificar su trabajo. Y las entiendo. Las bocinas, bocinas son.
Si existe algún plan no es contra el Presidente, es a su favor, Una encuesta internacional lo coloca como el segundo presidente más impopular latinoamericano, detrás del mandatario de Nicaragua, Daniel Ortega, en nuestros medios de comunicación esa percepción no es real. El Presidente es el hombre año, todos los años. Él es el dueño del país. Como lo fue Trujillo, como lo fue Balaguer.

