Opinión Articulistas

Capitalismo del desastre

Capitalismo del desastre

Rafael Grullón pulsodelasemana@yahoo.com

Sentado un sábado bajo los paragüitas de la cafetería histórica del Parque Colón, donde también “aguaitábamos” como dicen los cibaeños de campo adentro al legendario del periodismo Radhamés Gómez Pepín y su buen amigo y asistente que lo sobrevive Luis Pérez Casanova, se nos acercó lleno de pesar un vendedor de candados.
“No he vendido un candado hoy”, se nos quejó. Le dije “amigo, la culpa no son de los candados ni de los clientes. Le gente anda buscando otra cosa qué comprar”. Nos preguntó “el qué”, y le contestamos “cambie de mercancía, en vez de vender candados, comience a vender tarjetas de recarga de celulares. Ya las tarjetas para celulares se comenzaban a vender como salchichas.
Al llegar a estos tiempos tecnológicos, las recargas de celulares se han programado, y ya los colmados, farmacias y bancas de apuestas monopolizan el negocio con máquinas digitales y el verifone.
Entonces los muchachos en los semáforos dejaron de vender tarjetas y comenzaron a ofertar accesorios para los celulares, como el trípode para portarlos en el interior de los vehículos mientras se maneja
En la víspera de la cuarentena contra el coronavirus, una joven entró a una farmacia y pidió una mascarilla. La farmacéutica le contestó que se habían acabado. Un paisano del establecimiento le salió al frente y le dijo: “Mira, coge tus brasieres, y haz una mascarilla”. “Amigo, usted ve muchas las redes sociales”, le dijo
El individuo no estaba equivocado. No solamente están haciendo mascarillas de brasieres, sino que los muchachos han cambiado las ventas de accesorios de celulares por las de las mascarillas hechas en los patios y que ahora mismo escasean en todo el mundo
En estos días grandes multinacionales y hasta compañías de energía han anunciado que se dedicarán a construir ventiladores para la atención de los pacientes con coronavirus y las mascarillas han desatado una lucha por esa mercancía entre Estados Unidos y Europa, por lo que la nueva dinámica económica basada en la demanda del sistema sanitario mundial la han denominado “El capitalismo de desastre”.

El Nacional

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