Opinión

Capotillo 150 años después

Capotillo 150 años después

Parece increíble, pero el levantamiento sigue siendo la respuesta a casi 150 años de Capotillo. Al volver las oscuras golondrinas tras el Trabucazo del 27 de Febrero, y las  triunfales batallas del 19 y el 30 de marzo de 1844,  fue necesario un estruendoso grito de guerra  para recuperar los perdidos frutos de la lucha independentista de los Trinitarios.

La historia, sin embargo, no cesa de ofrecernos las más crueles jugadas,  incluso ahora que vivimos prácticamente sitiados bajo una dictadura de partido encabezada por Leonel Fernández.

De ahí los levantamientos de protestas y reclamos de justicia social que se expanden. Pero, antes que enderezar sus pasos encarcelando a los corruptos, recobrando los millones robados y restableciendo un estado de derecho justo y equitativo, los ostentadores del poder se apandillan en torno a los peores propósitos, creando incluso salvajes bandas paramilitares para agredir a pacíficos protestantes. La Banda Colorada ahora es Morada.

Esta vez, como en Capotillo, se siente el vigor de jóvenes dispuestos a dar sus vidas para liberar a la nación de una tiranía como esta, sin garantía ni tranquilidad, en fin, con las mismas características que las combatidas por  Duarte,  posteriormente por un granado grupo de patriotas.

Cuando un gobernante se arroga todos los poderes, incluso el sagrado de la justicia, se convierte irrefutablemente en un dictador, más abominable aún, cuando su norte es la corrupción a costa de empobrecer a la población. Los gobiernos del PLD encabezados por Leonel Fernández están siendo  denunciados y repudiando en toda la comunidad internacional. La  “aldea global”  que nos ofrece las redes sociales se ha enterado de todo cuanto acontece en este país.

Parece un absurdo que a estas alturas una sociedad tenga que luchar frente a un partido y dirigentes que han secuestrado al Estado, maniatando la justicia, enajenando el poder legislativo y restando facultades al ejecutivo. Todo el poder concentrado en una sola mano ha degenerado practícame en una ocupación, igual o peor a la que durante veintidós años nos negó el derecho a constituir  una nación libre y soberana.  

Estamos seriamente amenazados, aún 150 años después. Así como el Grito de Capotillo aplastó las fuerzas siniestras y oscuras que ensuciaron la gesta independentista, se hacen presentes ahora las arrolladoras manifestaciones contra un odioso paquete fiscal, resultado  de la corrupción de los últimos ocho años de gobierno del PLD y Leonel Fernández. Están vigentes las ideas y sentimientos de aquellos hombres. Las veo reflejas en el rostro de cada joven que grita>: ¡No voy a pagar lo que se robaron esos corruptos! Y, en verdad, no tienen que pagarlo ni lo van a pagar.

El Nacional

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