El Círculo de Locutores se había convertido en un basurero, un zafacón, una letrina, una alcantarilla, un aljibe de aguas podridas, una cloaca de desperdicios, un reservorio, de toda inmundicia, un inodoro pestilente, un estercolero.
El Círculo de Locutores, una vez prestigioso, cayó en el descrédito más absoluto, en la ignominia, en la charlatanería, en la podredumbre profesional, en el más vergonzoso deterioro espiritual, en la inconducta más abyecta en el cascarón más rastrero.
El Círculo de Locutores, que había sido símbolo de grandes conquistas profesionales, pasó a ser una guarida de pelafustanes, un centro de claudicaciones, un mafiosería, un lugar para las más bajas pasiones y las mayores degradaciones a las que puede descender el ser más diabólico, ridículo y patético.
El Círculo de Locutores realmente dejó de existir, barrido por los mórbidos miasmas, por las acciones más nauseabundas y por la ausencia total de las normas más elementales de la convivencia civilizada.
En fin, el Círculo de Locutores dejó de ser un círculo para convertirse en una bacinilla, y dejó de ser propio de locutores para degenerar en algo más bajo que la misma basura radiofónica.
Y ahora, para salvar el Círculo de Locutores, para rescatarlo del cloaquismo, para sacarlo de la miseria espiritual, para volver a darle visa decente y presencia de valor en la sociedad dominicana y en los medios de comunicación, llega el talentoso comunicador de múltiples facetas Miguel Ortega.
Ya es otro Círculo de Locutores, ya es otra institución profesional, ya es un verdadero centro de los profesionales del micrófono, una auténtica nueva etapa, una verdeara sociedad que agrupa a los hombres y mujeres de tan digna profesión.
Es una nueva etapa para el Círculo de Locutores, al punto que se puede afirmar que ha resucitado, ha revivido, ha vuelto a la vida, es, en realidad, un Círculo de Locutores del que ya no hay que avergonzarse.
Y en esta nueva etapa se le rinde homenaje principalmente al gran maestro de la radio, al más completo hombre de la radio, al que marca la diferencia: Willie Rodríguez, director general de la principal emisora del país, la Z-101 y director del medio más importante de la historia de la radio nacional: El Gobierno de la Mañana.
Se le otorgó el Gran Micrófono de Oro, cuando ya sí vale la pena en este nuevo Círculo de Locutores y con este nuevo líder: Miguel Ortega.
