El mes de noviembre ha sido trágico para la vida política de la República Dominicana, aunque algunos optimistas dirán que no hay mes bueno ni mes malo, sino simplemente meses y que en todos los meses hay cosas buenas y cosas malas, incluyendo los Idus de marzo de Julio César, el julio de Lilís, y en la otra cara de la moneda (la positiva) el glorioso febrero del día 27, del glorioso marzo del 19 en Azua y el 30 en Santiago o el agosto 16 de Capotillo.
Pero noviembre tiene su lugar en la historia como un mes de asesinatos políticos que han producido mucho dolor al pueblo dominicano, sin mencionar que también es el mes de Todos los Santos y el mes de ¡Todos los Muertos! El 1 y el 2, respectivamente.
Bueno, el caso es que, en orden cronológico y limitando el artículo a 3 desgracias sucesos sangrientos, tenemos que el 19 de noviembre de 1911 fue cruel, cobarde y salvajemente asesinado uno de los mejores presidentes que hemos tenido: Ramón-Mon-Cáceres.
Este crimen vulgar, este hecho horrendo, este magnicidio hizo que la República Dominicana retrocediera 50 años. ¡Maldición eterna para los cobardes y traidores que participaron en tan degradante acción delictiva!
Otro 19 de noviembre trágico para la Nación dominicana ocurrió en 1930 cuando el tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina, que tenía apenas 3 meses y 16 días de haberse juramentado, dispuso el no menos cobarde, ruin, rastrero, alevoso y maligno asesinato, del patriota nacionalista, hombre de bien y opuesto al entonces flamante déspota, don Cipriano Bencosme.
El señor Bencosme, miembro de una familia que por poco el tirano Trujillo la elimina por completo, fue asesinado de manera cobarde y sigilosa el 19 de noviembre de 1930. Era miembro de la gloriosa familia mocana, es decir, una tierra no sólo de fértil tierra negra sino de fértiles hombres y mujeres amantes de la libertad y enemiga de los déspotas.
¡Coño, pero también va a matar a las ,mujeres! Así exclamó, lleno de indignación, un íntimo colaborador de Trujillo cuando cerró el teléfono al recibir la noticia de que murieron las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal.
Era una reunión íntima entre compadres, a su vez íntimos colocadores y amigos de Trujillo, un hombre que ya había perdido la noción del Bien y del Mal.
Eso ocurrió el 25 de noviembre de 1960, hace 49 años. El crimen más monstruoso desde el punto de vista humano, y el más torpe en sentido político.
