Opinión

Cápsulas

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Yo no recuerdo con precisión cuando vi por primera vez a Lourdes Contreras, pero me parece que fue en un mitin político de izquierda en el que ella participaba como joven y bella activista (ninguna de esas cualidades la ha abandonado nunca) y yo cubriendo la acción para el diario La Nación (¿o ya era para El Caribe?).

Creo traer a la memoria que allí también estaban otras jóvenes revolucionarias llenas de firmeza en su lucha, inteligentes y hermosas, como Emma Tavárez Justo (la hermana de Manolo que murió joven y que estaba casada con un revolucionario de apellido Rodríguez), Josefina Paniagua,  la hija de mi querida Teide y hermana de Rufino, el Fiscal del gobierno del presidente Caamaño.

Lourdes era hermana (lo sigue siendo) de la que después fue esposa del revolucionario y culto dirigente Diómedes Mercedes, y novia y después esposa del principal líder del Partido Comunista Dominicano: Narciso Isa Conde, en aquellos días que ese partido, que hoy no existe y que antes se llamó Partido Socialista Popular, tenía otras figuras notables, como José Israel Cuello, Carlos Dore Cabral, Carlitos Ascuasiati, Braulio Torres, Julito Arvelo, etc.

Con el paso del tiempo y al estar yo casado con esa gran dama que es doña Daisy Caamaño los esposos Isa-Contreras fueron nuestros vecinos en la calle Sánchez, en Ciudad Nueva.

Al transcurrir los años, pasó mucho tiempo sin que yo volviera a ver a Lourdes, que ya era no sólo la esposa del líder de los comunistas pro Moscú sino una notable activista social, luchadora feminista, activista de izquierda sin fanatismos ni exclusiones, catedrática y madre, incluyendo al hoy brillante economista Pavel Isa Contreras.

La doctora Lourdes Contreras se dirigía recientemente a un congreso que se celebró en Jamaica, pero tuvo que hacer escala en Estados Unidos.

No sólo tenía programa de escala USA en ruta a la citada isla, sino que me parece que hasta tenía visa fija para fines del territorio de los Estados Unidos.

El caso es que la detuvieron en el aeropuerto, no la dejaron llegar a Migración, la metieron en un cuarto y la sometieron a un interrogatorio de horas.

Finalmente, la regresaron a Santo Domingo sin que le dijeran por qué la detuvieron en territorio USA, por qué la interrogaron, por qué le impidieron cumplir su compromiso jamaiquino, porque le cancelaron la visa y por qué la enviaron de regreso a la República Dominicana.

El director general de Migración, el talentoso, eficiente y laborioso mayor general José Aníbal Sanz Jiminián se portó como lo que es: un dominicano preocupado por su gente, un caballero gestionando buen trato para una dama, un funcionario asumiendo responsabilidades y un hombre siempre presto a ayudar, pero ni a él quisieron darle explicaciones.

El mayor general José Aníbal Sanz Jiminián recomendó a la profesora y dominicana de grandes luchas que eleve su caso al Departamento de Estado. Buena sugerencia.

Con su presidente de la categoría de Barack Obama, el líder negro de los blancos y de los negros y una secretaria de Estado del nivel maravilloso de Hilary Clinton, las cosas son diferentes.

Mientras tanto, hago llegar mi solidaridad a la vieja amiga Lourdes ante este mal rato que le hicieron pasar, que estoy seguro será sancionado y ella resarcida.

El Nacional

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