POR Álvaro Arvelo hijo
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Desde hace años, más bien décadas, insisto en que paren esa cosa maligna, basilisca, derrochadora, malvada y crimen de lesa economía que se llaman los Antijuegos Antideportivos y Antinacionales.
Tuvieron un buen comienzo, fue una buena idea pero todo se se derrumbó, se desacreditó, se corrompió, se desnaturalizó, se dañó y se convirtió en coger miles de millones de pesos y dólares a través de los años y tirarlos por el inodoro, por una letrina o ponerlos a correr con las aguas sucias de las alcantarillas.
Y durante mucho tiempo, repito, insisto en que los paren, los sometan a un riguroso análisis, los revisen, los procesen de manera diferente y los sometan a una autocrítica para que en el futuro tratemos de tener unos verdaderos Juegos Deportivos Nacionales.
¿De qué han servido hasta ahora estos adefesios, estos basiliscos, esta vagabundería, esta botaratería, este desorden, este derroche, este crimen que pasa de lesa economía a lesa patria?
El país está lleno de instalaciones deportivas abandonadas, un cementerio de plantas físicas sin uso y sin que se puedan usar, una chatarrería deportiva, un desperdicio que llora ante los ojos de Dios y ante los ojos de los verdaderos deportistas y de los auténticos patriotas.
En todas las ciudades donde se han celebrado estos malditos Juegos el abandono es total, monstruoso, criminal, cruel, sin que a nadie le duela, sin que a nadie le duela como se bota el dinero del contribuyente y cómo una serie de personas busca cada cierto tiempo el montaje de este negocio vulgar, indecente, delincuencial y ya demente también.
No hay una ciudad-sede donde usted pueda decir que ha habido mantenimiento, cuidado, respeto por la inversión, espíritu deportivo, sentido elemental de amor por el deporte y por el país.
Mucha algarabía, mucho ruido, mucha espuma, muchos confetis a la hora de volver al negocio-montaje de los desacreditados Juegos, y desde que terminan: ¡se rompió la taza, cada uno para su casa! Y que se joda la inversión millonaria con los cuartos de los demás.
Y los irresponsables que pidieron Juegos, Juegos y más Juegos, no dan la cara se esconden, guardan silencio total acerca del tema pero después vuelven a la picada nauseabunda, corrupta y criminal. ¡A botar otros miles!
¿Qué ha hecho en más de 30 años los llamados Juegos Deportivos Nacionales? No han creado atletas de primera categoría, no han fomentado el deporte, no han masificado la práctica deportiva, no han creado una escuela de entrenadores y técnicos, en fin, para nda han servido.
Y algo igual de grave: no han resuelto un solo problema en las ciudades-sedes. ¿Ni el el arreglo de un camino vecinal, una letrina o un árbol sembrado!
¿Hasta cuándo!

