Opinión

Cápsulas

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Felipe Rojas Alou es el jugador de béisbol dominicano más completo de todos los tiempos: triunfador como bateador en las Ligas Menores, en las Grandes Ligas, en la Liga Dominicana y en el amateurismo.

Agreguen a los logros del gran “Panqué de Haina” sus éxitos como manager en República Dominicana con el Escogido, en el beisbol caribeño, en las menores y en las Mayores.

Gran bateador, gran fildeador, fajador, inteligente, universitario, patriota, atleta completo, y un largo etcétera que cubre la carrera de este beisbolista “all arraound”.

Y se convirtió en el primer manager hispano en dirigir en las Grandes Ligas, y siempre su labor coronada por el triunfo: Manager del año con los gigantes de San Francisco. No hay una carrera de béisbol tan completa y exitosa como la de Felipe Rojas Alou. Como dominicano.

Después de Felipe Rojas Alou vino otro dominicano a ser apenas el segundo latino maniyando en las Grandes Ligas, esta vez con los Reales de Kansas City y también Manager del año: Tony Peña, uno de los mejores receptores del beisbol dominicano y de las mayores, principalmente con los Medias Rojas de Boston.

La verdad es que resulta raro y maravilloso que un país, en este caso la República Dominicana, haya producido los dos primeros managers latinos en las Grandes Ligas, y que ambos hayan obtenido el codiciado premio de Manager del Año. No creo necesario añadir que Tony Peña fue otro excelente jugador, en la Liga Dominicana y en el Circuito Mayor, hasta tal punto que, cuando Roger Clemens lanzaba, exigía en sus días  bostonianos que le recibiera detrás del plato el ilustre santiaguero, que se fajó de tal manera en la pelota dominicano que eso le acortó su carrera.

Pues bien, el tercer dominicano que llegó a manager de Grandes Ligas fue el talentoso Manny Acta, con los Nacionales de Washington, el equipo más malo de todo el béisbol del mundo.

Manny Acta, buen dirigente, con carácter fuerte, disciplinado, enérgico y decente, capaz y conciliador, en fin, un gran hombre del béisbol, hizo lo que pudo dirigiendo ese equipo desastroso, que lo mejor que recomiendo a sus dueños es hacer las maletas y llevar la franquicia a probar “suerte” en otra parte.

Entonces, y ante la clásica debacle de los Nacionales de Washington, sus “owners” decidieron cancelar los servicios de Manny Acta, como si Manny Acta fuera responsable de este desastre “nacional” año tras año.

Una injusticia y una torpeza, porque se despide a un manager talentoso y se le saca el cuerpo a la verdadera causa del problema, que no es Manny Acta sino ese equipo de décima categoría, si es que categoría tiene.

Manny: ¡pa’lante! Además, ya lo lograste: ¡manager en Grandes Ligas!.

El Nacional

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