Cuando decidí entrar de manera formal a la política, lo hice en el 2011, apoyando la candidatura del ex presidente Hipólito Mejía, y a ese encuentro público en el que ofrecí mi apoyo llegué de la mano de mi amigo de infancia, Wellington Arnaud, actual director de Inapa.
Después de esas elecciones me quedé con el gusanillo vivo de la política, y cuando me reuní más adelante, vía Adolfo Pérez, actual director de Promese, con Luis Abinader, me di cuenta que teníamos muchas cosas en común y me comprometí en apoyar al entonces posible candidato presidencial del PRM. Lo hice como siempre trato de hacer las cosas, con mucha entrega y poniéndole el corazón.
En el trajín del inicio de la campaña conocí al actual diputado Orlando Jorge Villegas, y de ahí en adelante se selló una sólida amistad, que se consolidó más porque hicimos muchas actividades juntos en favor de su candidatura y del actual presidente Luis Abinader.
Ya había conocido a su padre Orlando Jorge Mera, porque me tocó trabajar con él en los comicios internos del partido, cuando se disputaba la candidatura presidencial del PRM entre Hipólito y Luis. Recuerdo aquella mañana que entramos con él y Julio Peña al colegio San Judas Tadeo, en Naco… ese día me demostró su don de gente y humildad, haciéndole honor a la reputación que le precedía.
Después compartimos bastante, entre comidas, juntas y reuniones en su oficina personal. Un día me tocó almorzar con ellos dos y ahí también me demostró su gran amor por su hijo. Orlandito, muy joven al fin, postulaba temas que el entendía que estaban bien y recuerdo ver al doctor Jorge Mera decirme: “Alberto, éstos jóvenes a veces no entienden, pero hay que guiarlos”, dijo, provocando una explosión de risas que distendió la conversación con el actual diputado y amigo.
Estos dos amigos me acogieron en su círculo político y familiar. Cuando iba a tomar una decisión la consultaba con él, y nunca dejó de decirme lo que pensaba, nunca me negó una llamada, un mensaje y mucho menos una visita a su despacho.
La última vez que lo vi le consulté sobre un tema político y me dijo: “Alberto es tu momento, actúa, no pierdas tus espacios”, mirándome a los ojos fijamente, concluyo: “Cuenta conmigo”. Esto nunca se me olvidará, porque él no lo decía como político, sentí que me lo expresaba como amigo y me lo demostró.
El pasado lunes estando en una reunión recibí una llamada de un colaborador y amigo que trabaja en Medio Ambiente, para contarme lo sucedido. No podía creerlo, pensé que era uno de los tantos rumores que nos llegan a diario en estos ambientes de política, pero no, era real, habían asesinado al amigo Orlando en su despacho.
Me impactó tanto que me dejó sin habla, y hoy no soy el mismo.
¡Descansa en paz!
Por: Alberto Rodríguez
arodriguezalberto@gmail.com

