El sábado 5 se cumplió el ducentésimo aniversario del nacimiento de uno de los hombres que más ha influido en la historia de la humanidad, se trata de Carlos Marx.
De padres judíos y nacido en Alemania, Marx desarrolló una voluminosa obra en la que toca la filosofía, la historia, periodismo, economía, sociología, etc., intentando siempre hacer una cosmogonía de la sociedad capitalista de su tiempo.
Desde pequeño, Marx tuvo una sólida educación y su vecindad con un hombre de la realeza alemana, le permitió desde niño conocer autores los cuales fueron estudiados por el fundador del marxismo, que luego fueron esbozados en sus tesis, como las ideas de Saint Simon que posteriormente el hombre de El Capital criticara.
Pero de su relación con su vecino, el barón Ludwig von Westphalen, Marx se le “alza” con la mejor parte, y es que su hija Jenny, con apenas 18 años de edad se compromete con el hombre de El Manifiesto Comunista, y desechando propuestas de representantes de la aristocracia alemana de esa época, se hace su compañera hasta que la muerte los separó.
Jenny von Westphalen pasó hambre junto a Marx, pues las persecuciones y su inestabilidad laboral le impedían ingresos establesy atender un hogar. Esta mujer “aguantó” el genio y la vida licenciosa y de clandestinidad que vivió Marx, llegando al colmo de aceptar un hijo de éste con una trabajadora doméstica.
Desde su mocedad, Marx fue “cabeza caliente” al extremo de que el colegio en donde estudiaba fue allanado por la policía, debido a los volantes liberales que repartía entre el alumnado de ese centro de estudios.

