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Carnaval de Santiago constituye tradiciones culturales

Carnaval de Santiago constituye tradiciones culturales

SANTIAGO.- Lo que para algunos es una tradición cultural para decenas de feligreses de las iglesias evangélicas es una manifestación de adoración a Satanás.

Se trata del carnaval que durante décadas ha sido visualizado como una representación de las tradiciones culturales de una región en específico, pero que para unos cuantos representa una adoración a dioses paganos que se esconde tras la máscara de tradición cultural.

Por lo menos, así calificó esta fiesta el pastor evangélico José Vanderlinder.

“El mundo ve como una cultura que la gente se vista de gallina, de diablos cojuelos, que los hombres se disfracen de mujeres… sin embargo, el carnaval no deja de ser una licencia de adoración a deidades fuera de Dios».

El pastor evangélico de la Congregación Casa Viva dijo con respecto al desarrollo de esta actividad que “los que se enrolan en el carnaval, en su mayoría  no apoyan ningún tipo de actividad que se relaciones con Dios”.

“y… aunque algunos traten de disfrazar el concepto “carnaval” para poder venderlo, no deja de ser una manifestación de adoración a Satanás¨ sostuvo.

Y aún hay más…. el creyente manifestó que a través del carnaval los homosexuales encuentran la licencia para sacar sus sentimientos reprimidos.

De ahí sale entonces la explicación al por qué tantos disfraces de mujeres en cuerpos de hombres.

 Según Vanderlinder ¨el disfraz te da luz verde para realizar todo lo que no te atreves a hacer por temor a ser discriminado por la sociedad¨.

Sin embargo, no sólo los pastores o creyentes evangélicos coinciden con esta afirmación de que el carnaval es usado por algunos para exteriorizar sentimientos reprimidos, también el historiador Luciano Filpo coincidió con esta afirmación.

“A través del carnaval se logra que el hombre saque sus sentimientos reprimidos”. En este sentido Filpo trajo a colación la frase “en el carnaval hacemos lo que no podemos ser” del historiador Thomás Morel.

Aunque, el también catedrático, en ningún momento dejó de calificar a esta fiesta como una tradición cultural.

Lo que sí expresó fue que a “esta tradición” se han insertado elementos que han distorsionado el sentido del carnaval.

Mencionó el uso excesivo de bebidas alcohólicas en lo que calificó como “una manifestación cultural que logra agrupar a distintos grupos sociales”.

Dos puntos de vistas  aparentemente antagónicos, un dirigente de una iglesia evangélica y un historiador,  pero que coinciden en un punto, “el carnaval es una licencia que utilizan algunos de los reprimidos socialmente para hacer lo que nunca se atreverían si no escondieran su verdadera identidad detrás de una máscara.

El Nacional

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