Distinguida doña Lilliam: Me reconforta saber que la tesis que he sustentado sobre la imposibilidad legal que enfrenta Leonel Fernández para repostularse, ha calado y convencido. Sin embargo, me asaltan dos temores: 1) Que el Tribunal Constitucional instituido en la vigente Ley Sustantiva, sea conformado por jueces que en nombre del agradecimiento por la distinción, juzguen que el artículo 104 le es inaplicable al mandatario.
Miguel Vargas pecó de ingenuo al convenir con el Presidente que el Procurador General forme parte del Consejo Nacional de la Magistratura, lo que le asegura al PLD 4 votos de 8, sin contar con el extra del PRSC. Pero ni siquiera Horacio Vásquez, cuyos seguidores insistían en que había sido electo en virtud de la Constitución del 1908 y su período era de 6 y no de 4 años, se arriesgó a seguir arriba por vía de la interpretación, por lo que llamó a una Asamblea Revisora que le permitió quedarse hasta 1930.
Mi segunda preocupación es que ante el descrédito que una decisión parecida le endosaría al Tribunal Constitucional, se concrete lo que usted vaticina: modificar la Constitución. Abrigo la esperanza de que el país se levante y se oponga.
La sombra de La Prolongación cubre ambos escenarios, y aunque repudio las intromisiones, sospecho que los vecinos de norte reaccionarían distinto a como lo hicieron cuando Federico Velásquez viajó a Washington en un esfuerzo estéril por recabar su apoyo para impedir la extensión de Vásquez que luego nos conduciría hacia la pesadilla de Trujillo.
Después de todo, la reelección, admitida para un período en Estados Unidos, ha sido origen de múltiples crisis, y naciones pobres como Haití, Guatemala, Honduras y Nicaragua entre ellos, la han prohibido. ¿Será posible que volvamos atrás y consagremos el continuismo indefinido?
Ojala que ni usted ni yo tengamos razón… Mis felicitaciones…

