Opinión

CARTA DE LOS  LECTORES

CARTA DE LOS  LECTORES

Violencia

Señor director:

No me imagino cómo es que la sociedad dominicana puede soportar tanta violencia. Por un lado, la violencia de género, por otro lado, los asesinatos en los ya famosos intercambios de disparos, contra parte de delincuentes que asesinan oficiales de la Policía o de las Fuerzas Armadas por el solo hecho de robar el arma de reglamento.

Estoy sorprendido del manejo indiferente con que el gobierno dominicano y las autoridades en el país bregan con este asunto tan delicado.

Las autoridades judiciales deben ser más rigurosas en la aplicación de las leyes contra los criminales que mantienen en terror a la nación. No hay seguridad para nadie. Vivimos en un Estado de salvajismo y de indiferencia hacia el valor de la vida.

No tengo la menor duda de que debemos empezar por reeducar a la población, y creo que la nueva enseñanza debe empezar en los hogares. Pero no se puede quedar la solución en la reeducación. Tiene que ir más lejos. 

El gobierno dominicano debe tomar medidas estrictas para controlar la proliferación y la venta indiscriminada de armas. El dilema de la realidad social dominicana, en relación al crimen, es que el tráfico y venta legal e ilegal de armas de fuego genera grandes cantidades de dinero a personas que viven de la sangre y la vida del pueblo.

En el país deben existir medidas para la prevención del crimen, así como una red de inteligencia que ubique a los criminales tan pronto cometan un acto de violencia contra cualquier ciudadano. Además, la pena carcelaria debe ser igual de rígida contra los asesinos de turistas y extranjeros que visitan al país.

Por lo demás, se hace necesario el equilibrio entre las riquezas entre los que tienen más y los que no tienen nada. Los dominicanos merecemos un trabajo y un salario digno. Yo no quiero limosnas del gobierno, ni de ninguna institución.

Lo que debemos exigir los dominicanos es un trabajo decente, con un salario que permita cubrir las necesidades básicas, que este trabajo tenga un plan de seguro médico y que los hijos cuenten con un sistema de educación que los prepare para hacer frente al futuro.

Sin estos beneficios, en una sociedad democrática, no puede existir seguridad social para nadie.

Atentamente,

Rey Díaz

Santo Domingo

El Nacional

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