Colegios privados
Señor Director:
Digno y solidario apoyo de parte de la comunidad educativa nacional y, más aun, de toda la ciudadanía responsable, merece la valiente disposición de la distinguida ministra de Educacion, Josefina Pimentel, que fija en un 10% como limite máximo el aumento de las tarifas de los colegios privados. Siempre, aun recientemente, he hecho pública mi oposición a que, en estos meses a principio de curso, los colegios privados fijen excesivos aumentos en sus tarifas.
Se ha oído decir y se han leido frases en la prensa como esta: El alumno que no pueda pagar la tarifa impuesta por el colegio privado, que se vaya a la escuela pública. A esta negativa actitud seguramente el papa Juan Pablo II aplicaría su calificativo: capitalismo salvaje.
Frase incoherente y que pone en duda el genuino interés educativo de los llamados educadores que la pronuncian y la tienen como lema de sus centros educativos.
El sabio educador José A. de La Luz y Caballero, identificó al verdadero y genuino educador con este aforismo: Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un Evangelio vivo. Evangelio vivo es solo el que entienda su profesión como una pasión de generar enseñanzas y educar voluntades tildando a menos el afán de lucro. Afán de lucro que, de un tiempo a esta parte, parece dominar las intenciones de los propietarios y de los promotores de centros educativos en el día de hoy.
Este afán de lucro se demuestra precisamente en el aumento de la matrícula y de las tarifas de los colegios privados. Es deber del Estado y obviamente del gobierno que lo administra, velar, ante todo, por el perfeccionamiento de la escuela pública pero también dictar resoluciones y disposiciones, como la que comentamos, que protejan a los hijos de nuestra laboriosa clase media cuyo presupuesto se ve estrangulado cuando los dueños de centros educativos les lanzan a la cara en esta época del año el incremento de la tarifa educativa de sus hijos.
Porque esta digna clase media dominicana, consciente de las limitaciones de todo tipo que envuelve aun hoy a la educación pública aspira encaminar a sus hijos por las sendas de la educación privada. Sobre todo, porque los padres no solo tienen que enfrentar el aumento de la tarifa, sino también, en muchos casos, de los libros y útiles escolares, que cambian cada año.
Atentamente,
Francisco Dorta Duque

