Miches estancado
Señor director:
Quiero hacer un llamado al gobierno, especialmente al secretario de Estado de Obras Publicas, para recordarle que Miches figura en el mapa del territorio nacional, por lo que nos corresponde recordarle al gobierno que somos dominicanos y por tal razón somos dignos de mejor suerte.
A las autoridades debiera de darle vergüenza por la forma tan deteriorada en que se encuentran las carreteras Miches-El Seibo, Miches-Sabana de la Mar, Miches-Higüey.
Hemos podido comprobar que el flujo de turistas nacionales y extranjeros no es tan frecuente como antes debido a que estas vías se han convertido en una odisea por el mal estado.
Le recuerdo al gobierno que llevan ocho años prometiéndole al pueblo el arreglo de dichas vías, que más que una carretera lo que parece son caminos vecinales en estado deplorable,
Lo lamentable del caso sería que al inicio de la campaña quieran hacer otro simulacro más para seguir hablándole falsedades a todo un pueblo bueno y trabajador como Miches. Está bueno ya.
Atentamente,
Ramón García (Chito)
Ex diputado Prov. El Seibo
Víctor Villegas
Señor director:
El poeta Víctor Villegas, fallecido recientemente, era un ser humano en extremo agradable y solidario.
Villegas, Premio Nacional de Literatura 2000, era un hombre de mil historias, cada una materia prima para una novela de ficción. Historias inverosímiles, contadas con tal gracia, que creaban dudas entre los interlocutores. Cuando las contaba no lo hacía el hombre de setenta y tantos años, sino el niño con una enfebrecida imaginación, que de inmediato captaba no sólo la atención de los contertulianos, sino el cariño. Entonces se pasaba a ser algo más que un simple receptor de esas historias novelescas, para convertirse en un hermano de confidencias, que no eran tales, porque uno las repetías, no con la gracia que le ponía Villegas.
Rafael Peralta Romero tuvo el buen juicio de atrapar esas historias extraordinarias en el sugerente libro Memorias de Enárboles Cuentes. Lo hizo como para que Víctor Villegas jamás se escapara de la memoria colectiva de quienes lo conocimos y de aquellos que no tuvieron el privilegio de oírlo.
Atentamente,
Rafael Belisario Durán

