Danilo
Señor director:
Aunque todos prevean su victoria, el triunfo desmesurado de Danilo Medina (87%) en la reciente elección interna del PLD, se debió genuinamente a la batalla y al esfuerzo exclusivo de Danilo. Eso hay que reconocérselo y felicitarlo con maracas y tambores.
Fui crítico de su prolongado silencio por meses y años. También critiqué su deserción de la lucha electoral del PLD a favor del candidato del Partido, elDr. Leonel Fernández. También censuré su renuncia y sus embates. Pero la noche quedó atrás…
Ahora cuenta el PLD con un combativo candidato dispuesto a derrotar a su histórico adversario, el candidato del PRD Ing. Hipólito Mejía. Como se dice en el boxeo le tocó una revancha de lujo: la oportunidad de vencer al que lo venció primero. Exitos.
Si extraña fue y hasta exagerada la cifra de 2.2 millones de miembros del PLD como se informó recientemente, más extraña parece, dada la disciplina, a que nos tiene acostumbrado el PLD, que solo haya asistido a las urnas 47% de su membresía.
O sobraba el número de miembros o faltaba el número de votantes. Esta es la cuestión, diría el poeta de Stratford-upon-Avon. En cambio, esta disciplina que tanto resplandece en el partido de Bosch, encandiló al observador cuando vio en los salones mismos del Comando de Campaña de Danilo a los tres contrincantes reconociendo su triunfo y abrazándolo cordialmente en expresión que refleja, no solo caballerosidad, sino promesa futura de respaldo electoral.
Leonel, de regreso por su triunfal periplo, se sumó a los testimonios de encomio y felicitación, rellenos de augurios y apoyo político electoral futuro. Se evidenció también que Leonel cumplió con su advertencia y promesa de no respaldar a ninguno de los precandidatos. Se observa la posibilidad de una votación superior al 47% si Leonel en vez de distanciarse por pacíficos países del Medio Oriente y también de Europa, hubiera terciado, de alguna forma, en la pugna electoral.
El Vicepresidente, mi viejo amigo Rafaelito, demostró a todos la falacia acusadora al renunciar de antemano a la contienda. Solo basta invocar el romance octasilabo de Jose de Espronceda, para calificar al PLD como aquel: Con diez cañones por banda/viento en popa a toda vela/no corta el mar sino vuela/un velero bergantín…
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque

