¿Envidia?
Señor director:
Quienes tuvieron la oportunidad de cubrir ruedas de prensa y otras actividades en el Partido de la Liberación Dominicana recuerdan a un coordinador o mediador, edecán o como quiera llamársele, siempre presto a satisfacer las inquietudes de los periodistas.
Tomé este párrafo de una carta firmada por Jesús Galán en abril del presente año. Y es porque creo que él tiene razón. El doctor Leonel Fernández ha sido siempre un hombre amigo de la prensa, de trato afable y parsimonioso, que nunca ocultó su origen humilde a la hora de tratar a los comunicadores que lo abordaban sobre la posibilidad de una entrevista con el profesor Juan Bosch.
Los francotiradores de la palabra, entre los cuales algunos trabajan en el medio al que envío esta carta, le lanzan críticas desconsideradas, insultos que no deben ser dirigidos al presidente de la República.
Le dicen mentiroso, ladrón y todo aquello que el presidente Leonel Fernández no es ni ha sido. Fernández es un líder con amplia proyección, es, quizás, el dominicano que tiene más reconocimientos a nivel internacional.
Las denuncias sobre maltrato a los haitianos y sobre brutalidad policial, muchas veces son ciertas, pero en modo alguno pueden ser atribuibles a la figura del presidente de la República, un civilista a toda prueba.
Estas prácticas son parte de una tradición que el presidente Leonel Fernández ha contribuido a superar, aunque no se superará de la noche a la mañana. La Policía dominicana y las autoridades de Migración cometen abusos que estoy muy seguro de que el presidente Leonel Fernández no aplaude y mucho menos patrocina.
El presidente Leonel Fernández ha sido crítico de la actitud de todo el que se ha excedido y ha cometido abusos, y no es hombre a quien le guste la corrupción.
Funcionarios que han sido en su momento amigos y colaboradores del jefe del Estado han sido removidos de sus puestos por no ser suficientemente delicados o por no poner los oídos en el corazón del pueblo.
A los críticos impenitentes del presidente Fernández, hay que preguntarles dónde están los funcionarios que la población ha considerado odiosos, quienes en muchos casos han sido dejados sin funciones.
Pero el empeño de atribuirle todo lo malo al presidente Fernández coloca una venda en los ojos de los fanáticos.
Se morirán de envidia esos críticos, pues el liderazgo del presidente Fernández crece.
Atentamente,
Javier Soto
Abogado

