Papá y Miguel
Señor director:
El Partido Revolucionario Dominicano, PRD, tiene la obligación de aprovechar este momento histórico, debido al compromiso de afirmar sus aportes a la democracia, llevando en alto la entrega y el desprendimiento de su líder, José Francisco Peña Gómez.
En el pasado, la división andaba en los problemas entre Juan Isidro Jimenes Grullón y el profesor Juan Bosch, fundadores del partido.
Ahora, los llamados Papá se han llenado de arrogancia, y les faltan el respeto a los seguidores del ingeniero Miguel Vargas Maldonado. Como muestra de ello, un sector tan importante como la juventud, es atropellada. Otros sectores, como los que fueron voceros del candidato perdedor en la pasada contienda, también son rechazados, obviando la importancia del poder mediático, solo porque piensan que están en el poder. Claro, hay excepciones. Ciertas figuras que acompañan al candidato, actúan de manera mucho más noble.
Es por tales motivos que invitamos al sector Papá a recurrir a la historia, que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad y como método el propio de las ciencias sociales.
Los hechos son vitales en esta ciencia. Es por ello que, si recordamos un pasaje histórico, el doctor Joaquín Balaguer, para entregar el poder al PRD en el año 1978, concibió el denominado fallo histórico que le otorgó la mayoría congresual al Partido Reformista. Más lejos, no recuerdan los perredeistas que Balaguer siempre apostó a la división del partido del jacho prendío, lo que le permitió mantenerse en el poder.
Esto quiere decir que el presidente Leonel Fernández, de quien algunos dicen que es más discípulo de Balaguer que del propio Juan Bosch, estaría apostando al continuismo de su partido, contrario a lo que piensan los asesores de Hipólito, quienes creen que el poder se entrega fácilmente. ¡Qué sueño el de los Papá!
Exhortamos al sector de Hipólito Mejía a rememorar el discurso del 30 de noviembre del 1979, en ocasión a la Décima Convención Nacional, en el cual Peña Gómez llama a resolver en paz y armonía los problemas del partido ,sin llevar la lucha mas allá de los cargos en disputa. No involucremos en esta lucha a quienes no tenemos que meter.
Atentamente,
Giovanni Morillo
Abogado
