Opinión

CARTA DE LOS LECTORES

CARTA DE LOS LECTORES

Sobre los mormones

Señor director:

Me dirijo por su intermedio a la periodista Lilliam Oviedo, quien en varios artículos se ha referido a los mormones.

Señora Oviedo:

Permítame encomiar su seguimiento e información en torno a la realidad política que aborda a la nación estadounidense, cosa que me permito hacer fruto del seguimiento involuntario que he dado a varios artículos suyos en torno a la realidad política de ese país, tanto en el pasado, desde las elecciones presidenciales de ese país, como ahora en el proceso actual.

Me resulta interesante e incluso curiosa la forma en que usted emplea la palabra “mormón” en varios de sus artículos en torno al tema. De manera particular, me llama la atención que usted cite dicho término (mote atribuido a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, una organización religiosa cristiana de la actualidad) y lo sitúe al lado de otros términos utilizados como “ultraconservador”, “racista”, “antiaborto”, “partidario de la guerra”, “partidario de la invasión” para referirse al Senador Harry Reid, quien casualmente profesa dicha fe, sin mencionar otros términos utilizados en artículos anteriores, entre ellos el de “polígamos”. Permítame señalar que según mi humilde juicio no hay cabida para dicha mención en un mismo grupo.

Mi preocupación, como Director de Asuntos Públicos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, obedece de forma más particular a la utilización incorrecta de un término que a pesar de no ser aceptado oficialmente por la Iglesia para referirse a la organización ni a sus miembros se asocia con todo lo relacionado con nuestras creencias y estilo de vida.

Me parece oportuno mencionar que la Iglesia no es una organización política, no se inmiscuye en la política, estadounidense ni de cualquier otro país, y que tampoco ofrece “líneas” a sus miembros sobre que tendencias, partidos, ideologías, posiciones, o líderes políticos seguir, aunque si invita a sus miembros a participar de los procesos cívicos como buenos ciudadanos de sus respectivos países. No estoy seguro de su nivel de información o la fiabilidad de la información que pueda usted manejar sobre la organización que represento, pero aprovecho la oportunidad para ponerme a su disposición en caso de que tal cosa fuera requerida. Su asunción de que las creencias o estilos de vida de los miembros de la Iglesia se puedan asociar a los términos citados más arriba, peyorativos en su totalidad, me sugiere que usted pudiera hacer buen uso del recurso de información que le pongo a disposición.

Atentamente,

Rafael G. Gutiérrez

Santo Domingo

El Nacional

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