Opinión

CARTA DE LOS LECTORES

CARTA DE LOS LECTORES

Refuta artículo de Oviedo

Señor director:

En la carta anterior, me identifiqué como director de Asuntos Públicos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Continuó exponiendo en respuesta a la periodista Lilliam Oviedo.

Partiendo de la premisa de que no hay en usted ningún interés más que el de informar a sus lectores, entiendo que cualquier tendencia liberal de su parte no guarda una intención expresa de hacer daño a la Iglesia, sus miembros, o a su reputación al asociarla erróneamente con conductas o actitudes interpretadas por usted como de “ultraderecha” y que quizás considere propias de todo aquel que es “mormón”, especialmente porque tengo elementos de fuerza para pensar que los miembros de la Iglesia ejercen su deber cívico de participar individualmente en la política desde tan diversas ópticas como lo hacen todos los demás grupos cristianos que tienen incidencia en la vida nacional y en otros países, muchos incluso defendiendo sectores liberales o de centro izquierda.

De todos modos, aprovecho para aclarar que mi nota no tiene animo beligerante sino más bien aclaratorio, además de aprovechar la ocasión para reiterarme a su disposición, particularmente porque usted escribe para un periódico que goza de todo nuestro respeto por su verticalidad, imparcialidad, y respeto, los cuales igualmente se reflejan en la persona de su director, a quien conocemos bien, y quien precisamente puede darle fe de que tipo de persona es un “mormón”, pues tiene en su núcleo familiar más cercano a algunos de ellos.

Atentamente,

Rafael G. Gutiérrez

Santo Domingo

¿A la escuela?

Señor director:

Sería importante que la disciplina primara y que en la escuela se diera más horas de clase. En este país, sin embargo, hay que hablar también de la cobertura en materia de educación, porque no es cierto que haya escuela para todos.

En los barrios pobres de la zona de Haina, por ejemplo, he visto a muchos hijos de familias pobres limpiando zapatos, y me dicen que no pueden ir a la escuela, porque sus padres no tienen recursos para proporcionarles desayuno, zapatos, ropa, cuadernos y todo lo que se necesita.

No es posible que esto continúe.

Con frecuencia veo en los diarios reportajes sobre escuelas deterioradas, pero es hora de tomar en cuenta también la cobertura del sistema.

Atentamente,

Ana Lidia Vásquez

Santo Domingo

El Nacional

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