Por lo nuevo
Señor director:
Nada sería mejor para mí, que hacer un brindis por lo nuevo. El problema es que lo nuevo no se alcanza a ver.
Me identifico con lo escrito por la articulista Lilliam Oviedo en su columna Presidente y Presidenciables, porque ella los ataca a todos y lo que dice es cierto.
Yo quisiera que en las elecciones hubiera nuevas opciones, pero nuevas de verdad, no gentes que dicen que son nuevas y no lo son.
Creo que la columnista debió referirse en el artículo (reconozco que otras veces lo ha hecho) a Pelegrìn Castillo y a José Miguel Soto Jiménez, quienes se presentan como lo nuevo, pero no lo son.
Y lo cierto es que estamos cansados de más de lo mismo.
Nos convocan a votar cada cuatro años, y siguen de mal en peor las escuelas, los hospitales siguen sin capacidad para atender a quienes demandan ese servicio porque no podrían pagar otro. Seguimos en el mismo problema.
Las mujeres estamos más conscientes que nadie de esta realidad. Y me alegra que una mujer se haya expresado en los términos en que lo hizo la periodista Oviedo.
Somos nosotras las que vamos al supermercado, somos nosotras las que nos desvelamos hasta la llegada de nuestros hijos.
Ojalá las elecciones trajeran cambio, pero cambio de verdad.
Atentamente,
Clara Lidia Santana
Santo Domingo
El parque y el parqueo
Señor director:
Mucho se ha dicho que lo importante es hacer obras, pero yo quiero insistir en el llamado parque temático de Roberto Salcedo.
No hay valiente que vea de noche a ese gorila y que no se mande a correr. Hay que hablar también de los costos, porque en este país muchas obras cuestan lo que debería costar la solución de miles de problemas.
Está también el caso del parqueo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Uno ve esos edificios y sabe que no pudieron costar la millonada de la que se habla.
No es que uno critique que se haga obras, incluso obras no prioritarias, pero quisiera que, por lo menos, fueran un poco más baratas.
Lo digo sin ánimo de hacer política contra el gobierno, porque no soy político. Eso sí, sé que somos nosotros quienes pagamos.
Atentamente,
Rafael Martínez
Santo Domingo
