Agentes y delincuencia
Señor director:
La proliferación de policías y militares en acciones delictivas responde a varios factores entre los que cabe destacarse, como explicación, jamás como justificación, los salarios de miseria que devengan estos servidores públicos
Por ejemplo, un raso de la policía o de la guardia, recibe al mes 4,600 pesos, suma con la que, se supone, debe pagar casa, agua, electricidad, transporte y alimentación propia, y la de su familia, en el caso de que esté casado.
Padeciendo grandes necesidades en una sociedad cada día más exigente y llena de tentaciones, es difícil que los hombres de uniforme no caigan en debilidades que los arrastren a delinquir para resolver sus problemas de sobrevivencia.
Mientras tanto la clase política se sirve con la cuchara grande desde las altas posiciones oficiales con salarios y privilegios que intensifican la inequidad y profundizan las desigualdades sociales que padece nuestro pueblo.
Lo triste y paradójico es que esta situación se da en un país cuyo presidente pretende constituirse en el mayor abanderado de la justicia social mundial, mientras permite estos injustos y abusivos salarios de miseria.
Atentamente,
Fernando Rodríguez Céspedes
Santo Domingo
Servicios de salud
Señor director:
Cuando los funcionarios hablan de seguridad social, hay que preguntarles qué porcentaje de la población encuentra servicio efectivo en el sistema hospitalario.
Los hospitales públicos en este país son rechazados, no solamente por gente que se entiende por encima de la gente común, también por personas que tienen necesidad de recibir atención médica rápida y eficiente, que en esos centros no se les garantiza.
Toda persona con problemas de salud quiere acostarse en una sábana limpia, en un lecho firme y recibir las atenciones del personal de enfermería. Lamentablemente, en los centros públicos, esto no siempre se garantiza, y es por eso que mucha gente va al sistema privado en busca de atención médica.
La alimentación en los centros públicos no es la que los pacientes requieren, porque en los hospitales se entiende la alimentación como un privilegio o un lujo para quienes no pagan una enorme cantidad de dinero.
Es bueno que el presidente Leonel Fernández le ponga el frente a esta situación. Es especulación contra su gente. ¿No lo cree?
Atentamente,
Buenaventura Soler
Santo Domingo
