¿A quién le creo?
Señor director:
Cuando fue presentada ante el Congreso la propuesta de reforma fiscal consensuada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), los asesores y voceros económicos de la oposición trataron de descalificar los juicios del gobierno, afirmando que el gobierno miente porque el FMI no impone nada a ningún gobierno. Precisamente, en la pasada semana los medios escritos dieron a conocer la carta que el expresidente Hipólito Mejía envió con varios comisionados al FMI, para ser entregadas en sus oficinas de Washington. En uno de sus párrafos se lee, citamos: Por las razones antes expuestas invito su atención con el interés de que se alerte a los miembros de la misión que da seguimiento al Acuerdo Stand-By con el Gobierno, a fin de evitar que el presidente Fernández repita en la campaña electoral del 2012, lo que hizo en las elecciones 2008 y 2010, cuando utilizó inescrupulosamente los recursos del Estado para cambiar la voluntad de los electores.
¿Entonces ahora sí puede el FMI imponer medidas a un gobierno? Hay que reconocer que Hipólito Mejía es un hombre corajudo, mire que acudir ante el FMI a denunciar a un gobierno que ha cumplido lo pactado y logrado las metas de un acuerdo que va hacia su séptima revisión exitosa, es no tener prudencia, pues fue en su gobierno que fracasó un acuerdo con dicho organismo en la primera revisión.
Es evidente que la incoherencia y la improvisación tienen su cuna en la estrategia que conduce a Hipólito Mejía, quien continúa su camino de desaciertos, ahora en una situación desesperante, pues su arma letal, la ventaja que le daban las encuestas, ha sido inutilizada por el inicio de su declive y el avance sostenido de Danilo Medina, quien todavía no presenta a su acompañante vicepresidencial y que apenas ha iniciado la re-estructuración del Bloque Progresista, alianza de partidos que se consolida y amplía en base a un plan bien elaborado.
Conforme avanza la campana electoral, y el equipo del candidato del apodo se percata de que va quedando rezagado en la carrera, inicia una actuación que busca justificar de antemano la derrota inevitable.
Sucede que, desde que el mundo es mundo, a todo el que lo tumban dice que se resbaló y, afirma Juan Fernando Díaz, que los ignorantes, al saber le llaman dicha.
Atentamente,
Francisco Luciano
Dirigente del PTD
