Los recursos
Señor director:
Según el polibromero, El Congreso jamás había sentido tanta presión social en torno al presupuesto. Lo cierto es que no se había visto tanta desfachatez.
Esa presión se la ganaron, porque los votantes los favorecieron por entender que es un poder independiente del Ejecutivo, pero las pésimas acciones son recurrentes en el Congreso para el Progreso, y a los escándalos anteriores les sumaron la aprobación del presupuesto en un tiempo menor que el que dura una cucaracha en un gallinero, con lo cual confirmaron esos honorables que son representantes del Ejecutivo.
Muchísimo dolió que, máxime los diputados pusieran de mojiganga a los sectores reclamantes del 4% del PIB para la educación, del 5% para la UASD y el 10% para los cabildos. No hay dinero para cumplir esas leyes, dicen los legisladores y el Presidente.
El rechazo es generalizado, y es, que de alguna forma los contribuyentes tenemos que cobrarles su deleznable actitud y su similitud con los 9 leprosos. Según un pasaje bíblico Jesús curó 10 y solo uno volvió a darle gracias. Y le preguntó: ¿Dónde están los otros nueve? Si cualquier día de estos por venir llega el Mesías, digámosle, búsquelos en el Magno Congreso, ahí están los nueve y muchísimos más, que luego de peinar las comunidades ofertando soluciones a todo, ahora legislan para el Ejecutivo y ellos, por lo que su presupuesto es intocable. Y a sus representados les nacerán canas verdes esperando que aboguen por el cumplimiento de las leyes, que, por lógica, deberían favorecernos a todos.
Esos demócratas administran el dinero como si saliera de sus bolsillos, y nos dan pelas de soberbia, como por ejemplo la del diputado Marino Collante en el Congreso no hay tarados. Se burlan de quienes les pagamos sus millonarios sueldos, sus barrilitos, exoneraciones….
Invito a rememorar a pasados congresistas. Teníamos a los llamados corroboro, pero no abundaban los violadores de las leyes y muchos vivían en las comunidades y se la jugaban por los comunitarios.
Los que dejan la ley alaban a los impíos. Mas los que la guardan contenderán con ellos, dice el proverbio bíblico. Ojalá muchísimos buenos dominicanos entiendan que tener a esos voceros y no tener nada es lo mismo. Cobrémosles su mezquindad, soberbia y desplantes en las urnas.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo
