Una visita a Núñez Grassals
Señor director:
El viernes 14 de los corrientes el Equipo de la Gerencia de Comunicación del Seguro Nacional de Salud (Senasa) visitó la habitación 212 de CEDIMAT, donde al momento, desde hacía 22 días y aún hoy, permanece interno Rafael Núñez Grassals por efecto de un delicado problema de salud. Una vez allá, le hablamos y él nos escuchó. No nos habló. Lloró. Es más, me corrijo: Sus lágrimas nos comunicaron tanto, que creo que todos lloramos. También entregamos la carta adjunta a la señora Lillian Santana, esposa del maestro.
Pero bien, ¿quién es Núñez Grassals?
Se trata de un Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) bajo cuya sombra y cuidado académico han pasado generaciones de profesionales del periodismo y la Comunicación, vía el Departamento de Comunicación Social.
Pese a su regia formación académica e intelectual, a Núñez Grassals lo conocimos como persona de un relativo bajo perfil. Su reciedumbre moral y ética, su permanente desvelo por las mejores causas del país, están impresos en diferentes rotativos nacionales y ahora a nivel global, gracias a los periódicos de la Red Internet, a través de sus ensayos y artículos de opinión.
Empero, aun así, nunca se ha visto a Núñez Grassals pavonearse, y menos constituir su pluma ni su buen decir en instrumento ofensivo o lacerante para la reputación ajena. Más bien, ha sido un combatiente pacifista y un multiplicador del conocimiento. Es, y ha sido siempre, un auténtico ciudadano.
Desde la perspectiva del periodismo, el Equipo de Comunicación de SeNaSa asume a Núñez Grassals como un propagador de los principios enarbolados por la Carta de las Naciones Unidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En consecuencia, nos permitimos fragmentar sus considerandos más expresivos, a los que históricamente hemos apelado los periodistas:
Es esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.
¿Hasta qué punto nos acongoja la situación de salud del Maestro? La carta lo dice claramente. En ella está contenido el sentir de quienes la suscribimos: Cándida, Luchy, Edgar y Carlos. Todos, tuvimos el privilegio de ser alumnos de Núñez Grassals en la cátedra Periodismo de Opinión o Redacción III.
Atentamente,
Carlos Rodríguez
Santo Domingo
