El marbete
Señor director:
Todos los años hay un problema cuando vence la placa porque muchos dueños de automóviles dejan para último la renovación del marbete.
Pienso que, como el Gobierno da un plazo de tres meses y el que compra el marbete después de ese tiempo tiene que pagar un recargo adicional, tal vez lo mejor sería que se dispusiera algo parecido a lo siguiente:
El primer mes no pagaría nada adicional. El segundo mes pagaría un 5 por ciento extra del valor de su placa y el tercero pagaría el 10 por ciento del valor de su placa. Y del cuarto mes en adelante pagaría el recargo actual por su demora. A lo mejor esto ayuda a que la situación sea menos traumática.
Atentamente,
Rafael López Fermín
Santo Domingo
Los precios
Señor director:
Como diría un conocido periodista dominicano, no sé cómo hay tontos útiles que todavía están dispuestos a comprar al precio que quieran los comerciantes ciertos productos.
Lo digo porque si la gente hace un boicot a ciertos productos, como los plátanos, por ejemplo, que actualmente los colmados los venden hasta a 15 pesos la unidad, quien esté vendiendo por todo el dinero del mundo los plátanos tendrá que comérselos o ponerlos de adorno en su casa a ver cómo le va.
Del mismo modo ocurre con ciertas piezas de ropa, si a ciertos pantalones y vestidos que las tiendas de Santo Domingo venden a miles de pesos los consumidores les pasaran por el lado y apenas los miraran de reojo, habría que ver a quién se los venderían.
No es cuestión de que estemos en tiempo de campaña o de que ese tiempo haya pasado, es que no se puede permitir que nos engañen como si fuéramos bobos, y los comerciantes dominicanos creen que la gente no piensa.
Los consumidores debemos organizarnos, para que los transportistas sepan que si nos suben el pasaje cuantas veces les venga en ganas, nos vamos a quedar en nuestra casa o vamos a caminar a pie, pero no vamos a pagar sus gustos y sus caprichos, o, mejor dicho, su mala costumbre.
Es hora de que los comerciantes y los industriales sepan que no pueden hacer con nosotros lo que quieran, que, como consumidores, también tenemos derechos.
Atentamente,
Ana Lidia Vásquez
Santo Domingo
