Noviembre
Señor director:
Nuevamente es noviembre, mes bautizado como el de la no violencia contra la mujer. Con noviembre regresan los mayores aprestos de actividades oficiales y de la sociedad civil, toda una parafernalia con: marchas, documentos, conferencias, remembranzas sobre la vida y la muerte de las hermanas Mirabal, conciertos, ofrendas por las mujeres idas a destiempo por causa del feminicidio que, como un inevitable, entra a formar parte de las estadísticas de nuevas muertes. Estas son estadísticas que se persiguen con la avidez de quien las espera para confrontarlas con las de anteriores años, y así, es casi invariablemente en cada noviembre.
En éste penúltimo mes del año la sensibilidad por el tema de esta violencia de genero, fluye con mayor facilidad, pero esa sensibilidad no llega hacia los hombres violentos. De ella también carecen muchos sectores de la población. ¿Alguien recuerda algunas propuestas de compromiso frente a este flagelo de parte de asociaciones y colegios profesionales: economistas, ingenieros, maestros ?
¿ Alguien recuerda que los grupos de derechos humanos en el país hayan defendido los derechos humanos de la mujer dominicana?
La sensibilidad pasa por varias etapas: información, comprensión por las víctimas del problema, identificación y deseo de sumarse al trabajo para revertir la crudeza de esa realidad, todo lo cual va forjando cambios de actitudes y de visiones personales sobre el asunto en cuestión. La sensibilidad y el involucramiento para afrontar este mal, es una señal de luz en el túnel, un indicio de que la esperanza se hace realidad con el esfuerzo entre todos y todas, más en esta violencia que va dejando cada vez más heridas, orfandad y pánico en la sociedad dominicana.
La violencia intrafamiliar es un asunto de salud pública. Esta no es una frase bonita, acomodada al momento, es una expresión dramática que responde a uno de los problemas más delicados y peligrosos con el que se vive desde esa cotidianidad que ha significado muerte segura para tantas mujeres, y, en muchos casos para hijas e hijos de la pareja.
Así las cosas, no hay espacio para el silencio ni para la indiferencia, pues no es solamente un asunto de mujeres y de algunos departamentos e instancias judiciales.
Atentamente,
Melania Emeterio Rondón
Santiago

