Matar por error
Señor director:
Un raso de la Policía mató un tiro en la espalda al joven de 20 años Giordano Hernández Moreta, en el barrio Cristo Rey. Según el victimario, pensó que el joven iba a correr. Era una redada. Una jovencita del sector Arroyo Hondo a la que le robaron un teléfono celular, dijo a los policías que había personas parecidas a los asaltantes. Y, como los policías llegan a los barrios populosos como huestes de salvajes, en esa comunidad los muertos pudieron ser más.
Luego de cometer crímenes abominables, los policías se destapan con barbaridades como: Lo confundí, o se me zafo el tiro, y se inventan los intercambios de disparos, que solo creen los perversos, que, como ellos, juran que la violencia se combate con violencia y que la delincuencia se reducirá matando delincuentes y no delincuentes. Y total esos flagelos perversos solo se reducen para los ministros, vice ministros y sus alcahuetes, un dúo muy dinámico diestro en acotejar cifras, para tapar el sol con un dedo.
Muchos padres y madres no podemos enjaular a nuestros hijos como si fueran animales irracionales, y cuando salen, hasta que llegan tenemos el alma en vilo, y así no es fácil vivir, máxime quienes habitamos en los barrios cubiertos por el programa Barrio Seguro, a merced de los delincuentes sin uniforme y con uniforme.
No es ocioso pedirle al jefe policial revisar sus estrategias, pues abundan razones para creer que sus frecuentes arengas a los policías abusadores y asesinos les entran por un oído y les salen por el otro. Y hay dos posibilidades, primera sus subalternos no hacen caso, y, la segunda es (dicen muchos) que hace bultos a través de los medios de comunicación cuando habla de sancionar.
Cualquier opción de esas es gravísima ante el crecimiento de la delincuencia y criminalidad sin parangón. Y pésimos se oyen quienes gobiernan hablando del combate a la delincuencia y a la criminalidad, a sabiendas de que esos flagelos perversos son monstruos creados por su ineptitud, irresponsabilidad y permisividad.
A esos pésimos servidores públicos les importa un comino, que los de abajo vivamos sin el sosiego de que ellos hacen gala. Ellos y los suyos tienen escoltas y turbas de lambiscones. Un Ministerio Público que no funciona, y una Policía que mata jóvenes, son garantía de seguridad.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

