Señor director:
El nuevo presidente, licenciado Danilo Medina, está haciendo lo que se esperaba que hiciera tan pronto pusiese los pies en el Palacio Nacional, o, mejor dicho, tan pronto se sentara en la silla presidencial.
La sociedad civil, los partidos de oposición, las iglesias y otros estamentos, nunca tuvieron duda de la firme voluntad del nuevo presidente.
Si alguien cree que no es cierto que la firmeza y la honestidad están dando sus frutos, que piense en el anuncio de las medidas de austeridad y que se ponga a reflexionar en lo que significa la prohibición de uso de tarjetas de crédito pagadas por el Estado a quienes no sean el presidente, la vicepresidenta o los ministros.
En el rostro del presidente se ha reflejado siempre la más absoluta sinceridad. Si alguien echa de menos el verlo riéndose o haciendo chistes de mal gusto, que recuerde que se trata de Danilo Medina, académico, empresario y político, un hombre que nunca tuvo complejo de payaso.
Su excelente y aplaudido discurso, pronunciado el pasado 16 de agosto, en ocasión de la toma de posición, en el Congreso Nacional, no fue elaborado, como dicen sus enemigos, por uno de sus subalternos que tiene por especialidad escribir textos. Es un reflejo de su pensamiento y de sus propósitos, manifiesta sus intenciones, sus mejores sueños.
Los hechos lo están felizmente demostrando. El nuevo gobierno arranca con buen pie, y pone al país en el mejor camino, que fue para eso que lo elegimos y fue por eso que lo preferimos sobre el resto de los elementos de la oferta electoral.
Para Medina, están en primer lugar la ética y la transparencia en la administración pública. Por eso anunció un plan de austeridad a los fines de administrar y ahorrar más eficientemente los recursos del Estado.
El documento llamado Código de Pautas Éticas, que el presidente y sus subalternos tuvieron a bien firmar, contiene un compromiso de promover, respetar y defender los 18 puntos que contiene dicho documento, en adición a lo establecido en el régimen ético y disciplinario de la Ley 41-08 de Función Pública.
Además, hay que entender que el propio presidente se había comprometido a luchar contra la impunidad. Los resultados habrán de verse. Yo espero
Atentamente,
Luis E. Caraballo
Santo Domingo

