Señor director:
La cultura espiritual es el alma de la patria. Una patria sin alma es como un cuerpo sin vida, dijo Eugenio María de Hostos. El Plan de Alfabetización se anuncia en esta semana gracias a la voluntad del presidente Danilo Medina, que se lo ha propuesto sin escatimar esfuerzo.
La verdad es que muchos ciudadanos han hablado sobre el tema. Queremos ver a esos teóricos en la jornada de alfabetización con una brigada de voluntarios en los barrios y en las montañas del país.
A los miles de vanguardistas que se movilizaron por el 4%, a los sindicatos de coóferes, a Virtudes Álvarez del MIUCA, María Teresa Cabrera de ADP, a la Asociación Médica, Participación Ciudadana, a los izquierdistas y políticos, a las universidades, a los empresarios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, los queremos ver con las botas puestas y una mochila en la espalda por las aldeas, municipios y provincias del país llevando el pan de la enseñanza, combatiendo el analfabetismo con el presidente Danilo Medina.
Vamos a ver quiénes buscan el beneficio para el pueblo. Es hora de unirnos, apoyando las medidas positivas que levanta el actual mandatario.
El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano, dijo el filósofo griego Platón. Al señor presidente, nuestra exhortación es que unifique criterios con todos los empleados públicos, los empleados privados, las universidades, las iglesias, las organizaciones comunitarias, los partidos, y todos los hombres y mujeres de buena voluntad que desean, junto a él, aniquilar el oscurantismo en la nación.
Como última medida, le sugerimos a que les haga un llamado a todos los militantes del PLD -aptos para alfabetizar- a que tomen la mochila como en los viejos tiempos, cuando fue creado por el líder fundador Juan Bosch, que estábamos tirados en las calles en todo el país.
No escatime esfuerzos en su meta, presidente Medina.
Nicaragua, Bolivia, Cuba y otros países lo han logrado. Nosotros podemos .
Termino con una sabia frase de Juan Bosch: Hay que educar al hombre para que respete las leyes. Sin leyes no hay sociedad humana, y las leyes solo tienen valor si cada persona las acepta y las respeta y las hace respetar.
Atentamente,
Amín Cruz
Nueva York

