Los políticos
Señor director:
¿Hacia dónde va el país con una clase política tan mala? Casi todos han devenido en politicastros y mercaderes, pero quienes llevan la delantera son los funcionarios. Casi todos son ególatras y liosos, primero son ellos, después ellos y siempre ellos.
Tan pronto pasaron las elecciones congresuales y municipales nos quieren meter la reelección por boca y nariz, aun sabedores de está prohibida en la Constitución aprobada en enero pasado.
Los diputados y senadores son quienes llevan la voz cantante en los menesteres reeleccionistas, y La verdad es que son caradura, pues después de darnos cátedras de institucionalidad en los encendidos debates de casi dos años, respecto a nueva Carta Magna, ahora dan a entender que su actitud era coyuntural.
Un grupo lleva la voz cantante y otros lo niegan, lo cual no asombra, porque abundan los peledeístas mentirosos. No han dicho si pretenden violarla o modificarla, pero cualquiera de las dos opciones sería una barbaridad, que costaría una millonada, pues casi todos los funcionarios tienen máster en comprar lealtades con los recursos del Estado.
En lo que no lo tienen es, en aunar esfuerzos para ayudar a sus representados a paliar males que son retrancas para el progreso, y demasiado evidentes para no percibirlos.
Lógicamente, como ellos no son afectados, porque nadan en la abundancia, es entendible su desidia, y peor aun que sean familia de los 9 leprosos, pues obvian que el bienestar de que hacen gala se lo deben a los contribuyentes, y, siendo así, es injusto que abdiquen a su rol para representar al presidente.
Como son diestros en hacerse de las vista gorda con los males generados por la corrupción y la permisividad, no es ocioso remitirlos a leer el artículo sin desperdicios de Federico Henríquez Gratereaux, (sábado 13 de noviembre) en el periódico Hoy.
Pero quienes la botaron por los 411 fueron 26 senadores, con su carta de apoyo al presidente para lo que decida hacer respecto a la reelección.
Los reeleccionistas quieren hacer creer que es lo que es. Pero chocaran de frente con quienes no somos locos ni sinvergüenzas para ser coristas de quienes pretenden revivir un pasado horroroso que, por demás, ya creíamos superado.
Atentamente,
Lic. Teresa Gómez
Santo Domingo

